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La justicia francesa amplía los derechos de los matrimonios homosexuales

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  • Los hijos concebidos por inseminación artificial pueden ser adoptados por las parejas lesbianas.

Gabriela Cañas París

En Francia, las parejas lesbianas sufren ciertos obstáculos legales para adoptar legalmente al hijo concebido por una de las esposas mediante inseminación artificial. El Tribunal Supremo ha fallado ahora, sin embargo, que tal posibilidad debe ser admitida en interés del menor aunque tal inseminación, con donante anónimo, se haga fuera del territorio francés y vulnerando, de alguna manera, el marco legal galo. Según la alta instancia, el hecho de que se recurra a ese sistema “no es obstáculo alguno para que la esposa de la madre pueda adoptar al bebé así concebido”. Se trata de una decisión polémica en un país cuyos movimientos conservadores en contra del matrimonio homosexual siguen tan activos que han logrado paralizar algunos de los proyectos sociales del Gobierno de François Hollande.

Entre esos proyectos gubernamentales estaba precisamente una ley que permitía la filiación de los hijos habidos en parejas lesbianas mediante inseminación artificial. Para el movimiento Manif pour tous (Manifestación para todos, en respuesta a la legalización del matrimonio gay, bautizado en Francia como ‘Matrimonio para todos’), el recurso a la inseminación artificial de donante anónimo, así como al vientre de alquiler, es un puro mercadeo de seres humanos y un ataque a la familia tradicional. La ministra delegada de la Familia, Dominique Bertinotti, tuvo que dejar archivado en un cajón su proyecto de ley, que suponía una cierta revolución en Francia del derecho de familia, y Hollande prescindió de ella en la última remodelación del Gobierno, en marzo de este año.

La retirada del proyecto Bertinotti es celebrada como una victoria por parte de Manif pour tous que, por cierto, prepara otra vasta manifestación para el 5 de octubre en París y Burdeos. Su bestia negra es ahora la nueva ministra de Educación, Najat Vallaud-Belkacem, impulsora de la última reforma de la ley de igualdad, la ampliación del derecho al aborto y partidaria de introducir en la escuela la formación de género, proyecto también retirado.

En mayo del pasado año, el Consejo Constitucional francés afirmó que la inseminación artificial, reservada en principio en Francia para parejas heterosexuales con problemas de infertilidad, no está abierta para las parejas de mujeres. En base a tal argumento, el tribunal penal de Versalles falló en abril de este año que no admitía la adopción de un niño en el seno de una pareja lesbiana que había concebido mediante inseminación artificial en el extranjero porque era un “fraude de ley”. El Supremo asegura ahora que no lo es.

Frente a la nueva posición del Gobierno socialista francés, los jueces avanzan en el capítulo social en contra de los movimientos más conservadores. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo condenó a Francia el pasado mes de junio por no inscribir el nacimiento de un bebé nacido en el extranjero gracias a una práctica prohibida en Francia: el vientre de alquiler. En campaña electoral, François Hollande se mostró partidario de analizar este asunto, pero no se comprometió a legislar al respecto antes de un debate profundo por miedo a impulsar un cierto mercadeo de cuerpos. Dos parejas francesas que habían logrado tener hijos mediante este sistema en Estados Unidos apelaron a la justicia, pero perdieron el caso ante el Supremo francés.

El matrimonio homosexual, legalizado en Francia en abril del pasado año, es todavía un asunto polémico. Nicolas Sarkozy, dispuesto a volver al palacio del Elíseo en 2017, ha criticado duramente la forma en la que Hollande introdujo la ley, dividiendo a la sociedad y, sobre todo, “utilizando a los homosexuales contra la familia”. No quiso, sin embargo, aclarar si derogaría la norma una vez en la presidencia del país.

FUENTE: El País.

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PROHIBICIÓN DEL BURKA EN FRANCIA

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Fuente: El País.


El Tribunal Europeo de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo ha avalado la ley francesa que en 2010 prohibió el velo integral en los espacios públicos, a petición de una joven francesa que defiende el uso del burka y del niqab, que considera que el hecho de que las mujeres deban descubrir el rostro a petición de la policía es un atentado a la vida privada y la libertad religiosa.

Francia, Bélgica, Luxemburgo, Reino Unido, Holanda y España son de los pocos países que han legislado contra el velo integral, que suele utilizar una parte reducida de las creyentes musulmanas, ya que por ejemplo en Francia, donde se estima que hay una población musulmana de más de seis millones de personas, apenas unas 2.000 mujeres lo utilizan.

España renunció a legislar a nivel nacional sobre el velo integral, salvo algunos ayuntamientos catalanes, que incluyeron la prohibición en sus ordenanzas municipales, lo que el Tribunal Supremo no estimó pertinente, ya que entiende que prohibir el velo integral limita el derecho a la libertad religiosa, lo que debe ser competencia exclusiva del parlamento, que sí estaría legitimado para dictar una ley en este sentido.

FUENTE: El País.

FORMACIÓN RELACIONADA:
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Francia aprueba la ley contra la prostitución

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  • La nueva norma, que todavía debe validarse en el Senado, castigará a los clientes de prostitutas con multas de 1.500 euros

Ana Teruel París 4 DIC 2013 - 18:18 CET


Tras unas semanas de encendido debate en la sociedad civil y de divisiones internas en los diferentes partidos, la Asamblea Nacional francesa ha aprobado finalmente este miércoles, por amplia mayoría, la propuesta de ley que penaliza a los clientes de prostitutas con una multa de 1.500 euros y que anula el delito de captación de clientes adoptado en 2003. La nueva legislación todavía debe aprobarse en el Senado, que debería examinar el texto antes de junio.

Un total de 268 diputados han votado a favor de este texto impulsado desde el Parlamento y 138 en contra, en una votación marcada por la abstención de 79 parlamentarios. El partido socialista y el Frente de Izquierda votaron en su gran mayoría a favor —aunque algunos parlamentarios habían explicado que lo harían sin gran convencimiento— mientras que los ecologistas y los radicales de izquierda y la conservadora Unión por un Movimiento Popular —que a medida que avanzó el debate pasó de una postura abstencionista a una contraria a la ley— votaron en contra, por motivos diferentes. Los centristas se mostraron divididos.

“Os doy las gracias porque el camino ha sido largo para desembocar en esta votación, ha estado sembrado de obstáculos a cada paso. Os agradezco haber creído en este texto y no haber creído en la fatalidad”, reaccionó la ministra de Derechos Humanos y portavoz del Gobierno, Najat Vallaud-Belkacem, quien en la apertura de los debates el viernes ya se había encargado de responder una a una a las críticas que han alimentaron el debate en las últimas semanas. “Os agradezco haber aceptado ver la prostitución tal y como es y no como soñamos. Os doy las gracias por darnos los medios para luchar contra las redes mafiosas".

Siguiendo el modelo adoptado por Suecia en 1999, el texto aprobado prevé una multa de 1.500 euros para los clientes de prostitutas y de 3.750 en caso de reincidir. La multa puede complementarse o reemplazarse por un cursillo de “sensibilización sobre la lucha contra la compra de actos sexuales”, a cargo del condenado, que deberá realizarse en asociaciones homologadas. La otra vertiente del proyecto es que anula el delito de captación creado en 2003 por el entonces ministro del Interior Nicolas Sarkozy, castigado hasta ahora por dos meses de cárcel y 3.750 euros de multa.

En paralelo, ofrece una serie de medidas de acompañamiento a las prostitutas que deseen abandonar la profesión, incluida la puesta en marcha de un “recorrido de salida de la prostitución” supervisado por las asociaciones y la creación de un fondo de entre 10 y 20 millones de euros anuales para su acompañamiento social y profesional. A las extranjeras comprometidas con cambiar de vida, se les entregará un visado de seis meses, sin que esté condicionado a que denuncien a su proxeneta, como era el caso hasta ahora. Por último, la ley prevé obligar a los servidores de Internet extranjeros que albergan páginas de contactos sexuales franceses a cerrar esas páginas.

Fuente: El País.

El 'manifiesto de los cabrones' incendia el debate de la prostitución

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Por: Ana Teruel | 12 de noviembre de 2013



El pasado jueves se publicó finalmente el Manifiesto de los 343 cabrones que tanto revuelo ha generado en Francia desde su filtración hace dos semanas y del que se ha hecho eco con estupefacción medio planeta. El texto, titulado No toques a mi puta y en el que los firmantes, entre los cuales periodistas, artistas y escritores, se oponen a la ley que el Parlamento francés se dispone a debatir sobre la penalización de los clientes de prostitución. Más allá de la polémica en su forma, los autores pretenden abrir el debate sobre la prostitución y oponerse a una sociedad demasiada puritana. Para ello es necesario, sin embargo, alejarse de las fantasías y partir de la realidad de la prostitución.

Desde que estalló el escándalo, varios de los rostros más conocidos entre los firmantes han dado marcha atrás o han matizado su implicación. El cómico Nicolas Bedos fue el primero en hacerlo, desentendiéndose en particular de la referencia al manifiesto de las 343 mujeres sobre el aborto publicado en 1971, popularizado por la revista satírica Charlie Hebdo como el manifiesto de las 343 salopes –en su versión femenina, este insulto que en masculino se puede traducir como “cabrón” tiene una connotación más sexual y se podría traducir como “zorra”-. Sobre el fondo, el firmante reitera estar en contra de la criminalización de la prostitución: “Querer prohibir la prostitución me parece tan estúpido como querer prohibir que llueva”, explicó en su cuenta de Twitter.

La figura más destacable del manifiesto, el escritor Frédéric Beigbeder, quien acaba de relanzar la revista erótica masculina Lui en Francia, aclaró hace unos días su postura en una larga tribuna en Le Monde. En ella rectifica que tampoco estaba al tanto del titular No toques a mi puta, del cual se desmarca, pero asume como propia la comparación con las mujeres de 1971. Responde a la ministra de derechos de la mujer y autora del proyecto de ley a punto de debatirse, Najat Vallaud-Belkcem, quien resumió las críticas al paralelo de forma muy concisa: “Las 343 salopes pedían disponer de su cuerpo, los 343 salauds piden disponer del cuerpo de los otros”

“La fórmula suena bien, pero es doblemente falsa. Nadie reclama el derecho a disponer del cuerpo de otro en una relación consentida entre adultos; se trata de un intercambio tristemente claro (placer contra dinero), cuyo principal defecto es el de no corresponder a la moral republicana”, explica en un texto en el que denuncia una sociedad demasiado puritana para abrir un debate serio sobre la prostitución.

“En 1971, las mujeres que abortaban estaban estigmatizadas, avergonzadas; en 2013, los clientes de las prostitutas están estigmatizados, avergonzados. Ese es el punto común. Proponer una ley para penalizar a los clientes de las prostitutas supone denunciar a personas que se encuentran, nos guste o no, en situación de desamparo y de aislamiento. De lo que nunca se habla es de la miseria sexual”.



Antes de que aclarara de forma tan límpida el fondo de su pensamiento, Morgane Merteuil, secretaria general del Sindicato de los Trabajadores Sexuales (STRASS), denunciaba en la revista l'Express ya un “discurso antifeminista que quiere hacer creer que sois las pobres víctimas de los progresos feministas: cuando vosotros defendéis vuestra libertad a poder follarnos, nosotras estamos en un punto en el que defendemos nuestro derecho a no palmarla”. Por ello, el sindicato está en contra de la criminalización del cliente, como de cualquier medida represiva en este ámbito, porque considera que “condena a numerosas mujeres a más clandestinidad”. “Como putas nos oponemos a ello”, según denuncia en un texto en el que la emprende contra el paternalismo tanto de los 343 salauds como de los abolicionistas.

“Somos nosotras las putas las que somos estigmatizadas e insultadas a diario, porque vender sus servicios sexuales no se considera como una forma ‘digna’ de sobrevivir. Nosotras, las putas, las que sufrimos a diario los efectos de la represión. Nosotras, las putas, las que arriesgamos nuestra vida, como clandestinas en una sociedad que no hace más que querer abolirnos. Entonces no inviertan los papeles, y dejen de presentarse como víctimas, cuando su posibilidad de ser cliente no es más que una prueba económica y simbólica de la que dispone en esta sociedad patriótica y capitalista”.

Al margen de la comparación más o menos afortunada con aquellas mujeres que admitieron públicamente haber abortado años antes de que Simone Veil legalizara la interrupción voluntaria del embarazo en 1975, y de la visión paternalista del asunto, parte del problema del manifiesto consiste en su visión totalmente anticuada de la realidad de la prostitución. El propio Beigbeder admite: “Es un tema que no conozco bien, mis investigaciones se detienen en el Le Baron de la avenida Marceau (antigua época, finales de 1980, principios de 1990, antes de que ese bar de azafatas se convirtiera en discoteca de moda)”. La escritora Claudine Legardinier se refiere así al “mitología de la fille de joie” que va en limusina y se reivindica como sexualmente emancipada.

En una dura pero clarísima crónica en la radio Europe1, el editorialista Antonin André, quien denunciaba a los firmantes como un grupo de “provocadores en fin de carrera”, lo resumía así: “Hoy en día, señores cabrones, la imagen más significativa de la prostitución es la de la una mujer en cinco metros cuadrados a la que le rompen los dientes al final de la jornada si no ha conseguido dinero suficiente…. Le aseguro que no exagero”.

O como explicaba Soledad Gallego-Díaz en El País: “Seguro que hay alguna Pretty Woman o Tristana. Pero las prostitutas que se parecen a Julia Roberts o a Catherine Deneuve no son muy abundantes y existen infinidad de estudios que demuestran que ni el 10% de las prostitutas que ejercen en Europa lo hacen con completa libertad”.

En respuesta a Beigdeber cabe también destacar un elemento crucial: el objetivo de la legislación que el Parlamento se dispone a examinar a finales de este mes no pretende “humillar” o “juzgar” al cliente, sino precisamente hacer que asuma su responsabilidad respecto al papel que desempeña en esta realidad. Las penas contempladas son de 1.500 euros de multa, y 3.000 en caso de reincidir. Propone incluso un cursillo de sensabilización como alternativa a la sanción, en una clara voluntad didáctica.



Fotos: Catherine Deneuve en distintas escenas del filme 'Belle de jour' (Luis Buñuel, 1967).
 
Fuente: El País.