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La voz, prueba contra el crimen machista

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  • La Justicia acude cada vez más a los forenses de la voz de la Policía y la Guardia Civil para resolver casos de violencia sexista, pero menos para los delitos de terrorismo o narcotráfico

José Manuel Abad Liñán Madrid 6 NOV 2015 - 09:13 CET

En lo que va de año, los tribunales han recurrido 284 veces a los laboratorios de voz del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil para que estudien grabaciones de sonido que se quieren usar como prueba en un juicio. Estos centros forenses están especializados en el análisis de la voz y en la identificación de personas a partir de la comparación entre varios registros sonoros; es uno de los requerimientos más habituales de la Justicia.

El Área de Acústica del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil ha recibido este año 49 peticiones de los jueces, frente a las 235 de su análogo en la Policía, el Laboratorio de Acústica Forense. En todo 2014, la Policía recibió 264 solicitudes, frente a 70 de la Guardia Civil.

El facultativo jefe de Acústica Forense de la Policía, Carlos Delgado, destaca el aumento de las peticiones relacionadas con la violencia machista. "El porqué del uso creciente del teléfono para lanzar amenazas es una cuestión difícil de valorar, pero creemos que está relacionado con el hecho de la contundencia de la voz frente a la escritura. La amenaza verbal es también más intimidatoria", explica el experto.

La Guardia Civil corrobora este aumento. El portavoz de su Área de Acústica, el capitán Francisco Javier González, lo atribuye además al hecho de que "cada vez más personas graban sus conversaciones y amenazas con sus teléfonos" para aportar las grabaciones como pruebas en los juicios. El uso de smartphones explicaría también el descenso "muy significativo", según la Policía, de las peticiones judiciales relacionadas con el narcotráfico. Para el facultativo jefe del instituto armado, los servicios de mensajería como WhatsApp han tomado el relevo como medio de comunicación favorito entre los traficantes.

La Guardia Civil no aprecia un descenso llamativo en el estudio forense de este tipo de delitos, pero sí en los de terrorismo, parejo al cese de los atentados de ETA. En 2006, el laboratorio de la Benemérita fue crucial en la identificación del etarra Igor Portu, uno de los autores del atentado de la terminal 4 del Aeropuerto Madrid-Barajas a partir de la grabación del aviso de bomba. El coronel Juan José Lucena dirigió el Área de Acústica desde su creación, en 1991, hasta 2008. "Desde el punto de vista de la pericia en España, se puede hablar de un antes y después de aquella llamada que anunciaba la colocación de una furgoneta-bomba", explica Lucena, que recibe a EL PAÍS en uno de los despachos del que fue su laboratorio hasta hace siete años. Tras las pinturas de vetustos militares, dejando atrás un expositor con armas antiguas, se accede a uno de los primeros lugares que adoptaron IdentiVox, un software desarrollado íntegramente en España capaz de comparar la grabación de una voz con miles otras en cuestión de minutos: "El atentado de la T4 reflejó la madurez de los sistemas automáticos, que nosotros veníamos usando desde el año 97. Hasta entonces se trabajaba normalmente solo con lingüistas, pero nuestro laboratorio apostó por ese software".

"Aquella llamada dubitada [así llaman los forenses las muestras de voz de cuyo autor desconocen] era óptima en calidad, pero el problema era obtener la grabación del sospechoso para compararla", describe el coronel. "Una patrulla rural de la Guardia Civil había detenido a dos individuos en Guipúzcoa en los primeros días de enero. La cercanía en el tiempo con el atentado hizo sospechar que estaban relacionados con él", añade. La ley ampara a un sospechoso a no declarar y a negarse a que le tomen una muestra de su voz. Obtener una muestra con la calidad suficiente para que al juez no le cupieran dudas de que se trataba de la misma persona. "La sentencia lo resaltó: la prueba de voz fue relevante no solo para identificar a uno de los autores, sino también para calificar el delito como terrorista", dice Lucena. 

Una filóloga de uniforme

A la hora de tomar una muestra de voz de un acusado, los guardias civiles y policías se enfrentan a todo tipo de estratagemas, desde las más obvias [negarse a hacerlo, lo que también puede resultar indicativo para el juez] a las más retorcidas simulaciones y enmascaramientos del acento o la forma de hablar. "En algunos casos es más fácil desenmascararlos que en otros. Por ejemplo, suele ser más sencillo descubrirlos en el caso del falsete [la imitación de la voz aguda] que con la imitación en un tono grave", señala Juana Gil, directora del Máster en Fonética y Fonología de la UIMP y el CSIC, quien, además de formar a futuros forenses de la voz, investiga en este ámbito y realiza peritajes. Para el experto de la Policía Carlos Delgado, lo más difícil de imitar o disimular es la articulación de los sonidos.

Conoce bien todas las tretas de los acusados María (nombre figurado). Es una de las pocas filólogas con uniforme. Tras cursar estudios de fonética con Juana Gil, se interesó en la acústica forense y entró a formar parte de la Comisaría de Policía Científica. Trabaja en la última planta de un edificio moderno y aséptico en la parte posterior de una pequeña ciudad policial, la Dirección General de la Policía, en el barrio madrileño de Hortaleza.

Un caso típico del trabajo habitual de esta agente comienza con la petición del juez: "Nos pide que identifiquemos a un acusado que simula la voz y nosotros lo clasificamos por una serie de características, como el sexo y el origen geográfico, y también tenemos en cuenta el formato en el que está la grabación". Su objetivo es buscar lo que es peculiar del habla concreta de una persona, qué lo distingue de otras que compartan, por ejemplo, características socio-económicas o el mismo origen geográfico. "Lo más característico", comenta su jefe, Carlos Delgado, "es cómo articulamos los sonidos, cómo pronunciamos una s o una r". En la conversación surgen dos ejemplos de rasgos típicos y distintivos de dos personas que continuamente oímos hablar: la s que pronuncia Rajoy y las puberfonías (gallos) que a veces se le escapan al rey Felipe VI.

Una vez tienen una pista de la característica específica, la corroboran haciéndole pronunciar al sospechoso unas frases que contienen una gran variedad de fonemas, a la caza de vocales y consonantes características. "Les tomamos muestras de voz directas, pero también a través del teléfono", explica la agente. "Incluso se hace una intervención, un pinchazo telefónico, en el propio juzgado".

En todo ese proceso, el sospechoso ha podido estar fingiendo, por eso al final se sostiene una conversación, más espontánea, de unos cinco minutos: "Ahí es donde se detectan rasgos en los sujetos no colaborativos; se les escapan ceceos, cuando habían estado fingiendo sesear, o muletillas características", apunta Delgado, habituado a toparse con todo tipo de imitadores. "De los imitadores profesionales, creo que Carlos Latre es de los mejores, porque no se limita a caricaturizar la voz o a usar las mismas muletillas, sino que va más allá". Juana Gil ve una oportunidad interesante para la investigación: "Nos gustaría hacer estudios de suplantación de personalidad de haber recursos económicos para contratar personal". El factor humano es lo más costoso: los aparatos que en los años ochenta podían costar hasta seis millones de pesetas se han visto superados por programas relativamente baratos.

Las muestras de voz se introducen, siempre con una preselección a cargo de los técnicos, en el software de reconocimiento para que compare la voz con las de decenas o cientos de personas que compartan esas características. "Buscamos siempre lo distintivo. En la voz ocurre como en el reconocimiento de caras. A una persona siempre le resultará más fácil encontrar diferencias entre dos personas de su misma raza que entre dos de otra raza", ejemplifica el experto policial. Por eso, para que encuentre lo peculiar del sospechoso, aquello que no es atribuible a su acento o a su pertenencia a un grupo, procuran alimentar a la máquina con la mayor cantidad de voces de sujetos similares.

Esas bibliotecas de voces se pueden comprar o montar para casos específicos. La Guardia Civil cuenta con un corpus con 5.000 grabaciones de sospechosos. A pesar de ese volumen, "sigue siendo muy pequeño y lo ideal sería tener decenas de miles", apunta con modestia el coronel Lucena. En el día a día, él y su colega Carlos Delgado se han encontrado con casos muy difíciles. "Por ejemplo", señala Delgado, "nos llega la grabación de un pakistaní que habla urdu. Para abordar ese caso, el sistema informático te recomienda que uses una población de varones que hablen urdu a través del móvil y con el mismo formato de sonido. Pero el mundo real es distinto, no siempre partimos de presupuestos ideales, y buscamos lo mejor disponible. Para que estemos seguros de que los candidatos van a ser idóneos medimos si el sistema va a tener capacidad discriminativa, si va a saber distinguir con finura dos voces de una persona del mismo grupo, e incluso les solemos hacer trampas incluyendo impostores que nosotros sabemos que lo son para ver si el sistema los detecta". 
 
Pocos efectivos, miles de datos

El Área de Acústica de la Guardia Civil cuenta con nueve efectivos destinados a la acústica forense, que son 10 en el caso del laboratorio de la Policía. En ambos casos, la prudencia es la divisa de los forenses acústicos. La calidad media de las muestras que reciben suele ser muy deficiente. "En casi la mitad de los casos es imposible hacer pericias con garantías", aclara Carlos Delgado, y deben rechazar la petición de los juzgados. Cuando se acepta realizarlas, los resultados nunca se expresan como "un sí o un no", sino en grados de certidumbre, "pero tampoco hay un cien por cien de certeza en el caso de las pruebas de ADN". "Durante mucho tiempo los fonetistas forenses, cuando emitían sus dictámenes, hacían lo que a los jueces les gusta que hagan, que es decir: sí, es la misma persona, no, no se la misma persona", explica didácticamente Juana Gil. "Desde hace ya unos años, cada vez se extiende más la precaución, la prudencia. Ahora lo que se le pide al fonetista es que emita juicios sobre la identidad de las personas, sino sobre las pruebas".

Los forenses que trabajan con material genético cuentan con miles de millones de datos para apoyar sus conclusiones sobre la probabilidad de que dos muestras correspondan o no a una misma persona. Los forenses acústicos, en cambio, disponen solo de miles o decenas de miles de datos para sustentar sus apreciaciones. Aun así, son "valores muy altos", en opinión del catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid Joaquín González, uno de los pioneros en el software de análisis de la voz Batvox, que hoy día emplean la Guardia Civil y la Policía.

A pesar del avance que suponen los sistemas automáticos, que cotejan en cuestión de minutos una voz con miles de grabaciones, el factor humano sigue siendo imprescindible. Los laboratorios de acústica incorporan a ingenieros, físicos, fonetistas, lingüistas y logopedas. "Usamos un método combinado, no ignoramos nada que ayude a aclarar un caso", indica el experto de la Policía.

"Hay dos enfoques de la acústica forense, el automático y el humano, el lingüista, pero no tienen por qué ser antagónicos", explica la profesora Gil. "De hecho, lo ideal es que se combinen los dos, porque hay aspectos que el programa de análisis recoge muy bien y otros que no recoge a día de hoy. Por ejemplo, todo lo relacionado con la cualidad de voz". Son rasgos como los de una voz con ronquera o de fumador, el modo de hablarle a un niño pequeño, hablar con un gran escape de aire, como alguien que está cansado... "Y es importante porque la cualidad de voz es muy distintiva [de una persona particular] cuando es muy notoria".

Carlos Delgado, que forma parte del Laboratorio de Acústica desde su creación en 1987, alaba una posibilidad que le permite el sistema automático: "Trabajar con lenguas distintas al castellano". Con la perspectiva de ese tiempo, el coronel Lucena valora cómo ha mejorado la acústica forense gracias, entre otros aspectos, a la mejora del ancho de banda: "cada vez podemos extraer más información de un archivo comprimido". 
 
Así escucha un forense

La cualidad de la voz es precisamente uno de los aspectos que más utilizan los forenses para realizar un análisis. Reconocen usarlo el 94%, pero es la frecuencia fundamental (el tono de la voz, si es grave o aguda) la reina de las variables: la usan todos. Otro rasgo característico es el tempo (lo usa el 93% de los expertos), la velocidad con la que articulamos sonidos o con la que construimos frases hablando. Los datos corresponden a la asociación que reúne a los expertos en fonética y acústica forense, IAFPA. Los expertos en fonética en España, según Juana Gil, rondan los doscientos.

Son tantos los aspectos a los que tienen que atender, que a veces hay que emplear estrategias para aislar a uno de ellos. Algo así como escuchar en una sinfonía el sonido individual de un triángulo o del fagot. Carlos Delgado destaca uno de estos trucos: escuchar la voz en reverso. "Así ya no nos fijamos en lo que la persona está diciendo, nos quedamos únicamente con el timbre. Es algo útil en casos muy concretos". 
 
"Nunca se conseguirá 'un ADN' del habla"

"La lección número uno del habla es que nada de lo que compares de un mismo individuo va a ser igual, ese es nuestro punto de partida", señala Carlos Delgado, facultativo jefe de la Policía. Una huella digital no cambia a lo largo de la vida de una persona. Tampoco el ADN. Siempre es el mismo, esté cansada o descansada, bebida o sobria, esté sufriendo cambios hormonales o no. Sin embargo, todos estos aspectos, y otros cientos, influyen en la voz humana y le confieren variantes inabarcables. La labor de los forenses es acotarlas, comparando una voz con otras miles y buscando aquello que es distintivo de una persona en particular, como el timbre. "Una misma nota, con la misma duración, suena distinta en un violín que en otro instrumento", ejemplifica Joaquín González, pionero del software de análisis de la voz que utiliza la policía, la Guardia Civil y el FBI.

Además, también a diferencia de otras referencias biométricas, "la voz se puede imitar y disimular, y encima es diferente si se escucha directamente a si se hace a través de una grabación", señala Delgado. Más del 90% de las pruebas que analizan los forenses son interceptaciones de conversaciones por teléfono, a menudo en condiciones muy precarias.
 
FUENTE:
El País.
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Interior anuncia una “insoportable” presión al cliente de prostitución

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Redada en un prostíbulo en Mataró. / CARLES RIBAS

  • El tráfico de personas para explotación sexual mueve cinco millones euros al día 
  • La trata de seres humanos en la UE aumenta un 28% en tres años

Agencias / Alfonso L. Congostrina 9 FEB 2015 - 12:10 CET

El director general de la Policía Nacional, Ignacio Cosidó, ha anunciado esta mañana en Barcelona que aumentará la presión sobre los clientes de servicios de prostitución "hasta hacerla insoportable", dentro de una segunda fase del plan contra la trata de seres humanos presentado junto al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Esta segunda fase del plan, con el lema "Con la trata no hay trato", pondrá énfasis en el refuerzo de la prevención y concienciación de todos los ciudadanos y, especialmente, en los clientes potenciales de los servicios.

"Los objetivos son muchos y ambiciosos, como exige una lacra como a la que nos enfrentamos", ha afirmado el ministro, quien ha cifrado en cinco millones de euros los que mueve diariamente en España la trata de seres humanos.

Fernández Díaz ha insistido en que, en esta nueva fase del proyecto, tratarán de convertir a España en un referente internacional en esta lucha al igual que lo es, en su opinión, en materia de seguridad, después de que la oficina de estadística de la Unión Europea haya situado a España como el tercer país con la criminalidad más baja de Europa, ha recordado.

El ministro ha asegurado que existen muchas herramientas para poner cerco a los clientes de servicios de prostitución; por ejemplo, sanciones a los que demanden estos servicios cerca de centros escolares o en los arcenes de las carreteras. Cosidó ha concretado que con esta segunda fase del plan tratarán de dar "un paso adelante" para combatir esta lacra, que ha asegurado que es una de las prioridades de la Policía Nacional al mismo nivel que el terrorismo y la violencia contra la mujer, por lo que harán especial hincapié en la prevención y visualización de las víctimas y los clientes.

Potenciarán convenios internacionales y emprenderán fuertes campañas en los medios de comunicación y redes sociales para la prevención de la trata; mensajes de emergencia en los buscadores de Internet cuando se hagan determinadas búsquedas, aumentarán la formación en universidades a través de seminarios y también concienciación ciudadana para que se denuncien estas prácticas.

Cosidó ha presentado el balance de la primera fase del plan, puesto en marcha en abril de 2013, que ha acabado con 1.450 detenidos en 462 operaciones, con 11.751 víctimas potenciales y 22.777.475 euros intervenidos.

FUENTE: El País. 
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Si no es blanco, tiene el doble de posibilidades de que le pare la Policía

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  • Un estudio de la Universidad de Valencia con datos de Metroscopia confirma que los agentes paran más a las minorías étnicas.

Alejandra Agudo Madrid 17 OCT 2013 - 20:46 CET


La policía para a ciudadanos con rasgos latinos o de raza negra, para comprobar sus papeles en el intercambiador de la Avenida de América (Madrid). / ULY MARTÍN

Andrea E., una joven de Ecuador que realizaba unas prácticas laborales en Madrid el pasado 2012, fue parada dos veces por la policía en la estación de metro de Moncloa, donde tomaba un autobús a su domicilio en Pozuelo. “Yo creo que fue el mismo agente”, recuerda. La primera vez mostró su pasaporte y la dejaron continuar. La segunda identificación no fue tan rápida. “Me hicieron pasar un mal rato. Sin mirar mi pasaporte, me hicieron esperar en un banco junto a otras 15 personas y finalmente me dijeron que debía acompañarlos a comisaría. Muy enojada, les hice notar que tenía permiso para estar 45 días en la Unión Europea y que apenas llevaba 15. Que mi viaje era por razones profesionales. Fue una situación muy fea. Después de lo bien que me había tratado Madrid me sentí sola, discriminada y observada”, relata. Ella está convencida de que la pararon por ser morena. “Antes que a mí, pararon a un chico negro que también iba corriendo al autobús. Era español y se molestó mucho”, explica.

Como Andrea, muchas personas son identificadas por la policía solo por su etnia o color de piel. En definitiva, la única sospecha para pararlos es su aspecto físico. Así lo demuestra un estudio presentado este jueves por la Open Society Justice Initiative, elaborado por los investigadores del Institut Drets Human de la Universidad de Valencia con datos de Metroscopia. Una persona de apariencia caucásica (blanca) tiene la mitad de posibilidades de ser identificada en la calle que otra de piel oscura. Mientras que solo un 7% de los primeros contestó haber sido parado por agentes en los dos últimos años, esa proporción se elevaba al 14% entre las personas de minorías étnicas.

“Ya teníamos evidencias de que esto ocurría. Pero vimos la necesidad de tener datos científicos”, subraya Cristina de la Serna, portavoz en España de la Open Society Justice Iniciative. “Ahora sabemos que hay una pauta de identificar a personas extranjeras, pero por sus rasgos étnicos, porque a los inmigrantes caucásicos se les identifica menos que a los de color”, añade.

El estudio, para el que se realizaron 2.800 entrevistas, arroja otros datos reveladores sobre las prácticas policiales. Los inmigrantes tienen tres veces más posibilidades de que les paren que los españoles. Pero también entre los nacidos en España hay diferencias: los no caucásicos, aun españoles, tienen tres veces más posibilidades de ser parados por la calle por agentes que los blancos. Este es el caso de Mohamed Gerehou, oriundo de Huesca, de 21 años y negro.

Hace unos meses, el joven volvía de jugar al baloncesto en el campus de la Universidad Complutense de Madrid donde estudia Periodismo. Acompañado por un amigo “de aspecto latino, pero de Las Rozas”, dice, notó que dos personas les seguían. “Nos pararon y se identificaron como policías”, relata Gerehou, que preguntó a los agentes por qué les identificaban, sin obtener respuesta. Este estudiante está convencido de que el motivo era su color de piel. “Cuando les dimos el DNI español, no era lo que se esperaban y nos preguntaron si llevábamos drogas. Dijimos que no y, sin cachearnos, se marcharon”, recuerda.

No era la primera vez que Gerehou era identificado por agentes. Cuando tenía 16 años, acompañado de su primo y dos amigos –“todos negros”—la policía paró a los menores para que mostraran su documentación. “A mis amigos blancos, caucásicos, no les han identificado nunca. Y si yo voy con blancos, estoy convencido de que tampoco me van a parar”, se queja. “Hay discriminación. Te hacen sentir mal cuando no has hecho nada malo”, repite.

“Si realizamos una combinación entre los factores de nacimiento y apariencia, llegamos a esta conclusión: si has nacido en España y tienes apariencia caucásica europea tienes casi tres veces menos posibilidades de ser parado en la calle (un 16% de los que tienen estas características) que si tienes apariencia no-caucásica europea y has nacido fuera de España. En este caso hay una gran posibilidad de ser parado en la vía pública: el 45% de las personas con este conjunto de características declararon haber sido identificadas por la policía en algún momento del pasado”, concluyen los autores del estudio, coordinados por José García Añón, del Institut de Drets Humans de la Universidad de Valencia, y Ben Bradford, del Centre for Criminology, de la Universidad de Oxford.

“El problema es muy grave y puede acabar con un estallido social. Queremos que las autoridades admitan que esto ocurre y cambien sus prácticas”, subraya de la Serna. “En la agenda del Gobierno está hacer una nueva ley de seguridad ciudadana. Es un momento interesante para introducir el requisito de sospecha razonable y prohibir la identificación por el aspecto físico”, añade.

Según datos oficiales del Ministerio de Interior, se realizan en torno a ocho millones de identificaciones al año. “Pero no sabemos cuántas son porque se esté cometiendo un delito, o por control migratorio. Ni siquiera cómo han acabado esas identificaciones”, lamenta de la Serna. Por eso sugiere que se extienda el procedimiento de la Policía Local de Fuenlabrada, donde los agentes disponen de un manual de actuación y tienen que rellenar un informe durante la identificación. “Se recogen datos básicos. El policía se identifica, también a la persona, dice por qué se le ha parado, en qué lugar y a qué hora”, detalla José Francisco Cano de la Vega, jefe de la policía municipal de esa localidad madrileña y presidente de la Unión Nacional de Jefes y Directivos de Policía Local.

La comisaría de Fuenlabrada no solo es más eficiente que antes —“en un 30% de las identificaciones localizamos a algún ilícito; en Londres consiguen un 10% y se considera muy alto”, apunta Cano—, sino que además elabora estadísticas que permiten detectar si su actitud es discriminatoria. “Somos una parte de la sociedad y tenemos prejuicios. Pero los datos nos permiten reorientar nuestra actividad si estamos haciendo algo mal. Porque pese a los estereotipos, los nacionales son igual de delincuentes que los extranjeros”, zanja.

Fuente: El País.

“Te vamos a matar. Vete de la calle”

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  • La crisis provoca un aumento de la cantidad de prostitutas
  • Las recién llegadas encuentran un mundo de exclusión y violencia

Jerónimo Andreu Madrid 28 ENE 2013 - 08:58 CET



Dos prostitutas en calle de la Montera de Madrid. / LUIS SEVILLANO

Las dos hermanas aseguran que el miércoles fue la primera vez. Se vistieron en el diminuto piso que comparten en el centro de Madrid, se pintaron frente al espejo y cogieron un taxi hasta Capitán Haya, una zona de hoteles. Le pidieron al taxista que volviera a recogerlas en unas horas. Luego se colocaron en una esquina, nerviosas, esperando a que un hombre las mirara.

Tres días después, el viernes 30 de agosto, dicen que fue la última. Nacieron en la República Dominicana, pero tienen nacionalidad española, y el nombre de las dos empieza por la misma letra: G. La mayor, de 53 años, fue cocinera hasta que en 2010 perdió el trabajo. La pequeña, de 43, se quedó sin su empleo de auxiliar de clínica por las mismas fechas. “No lo habría hecho si no fuera porque tengo tres muchachos. Me echaría un novio y ya está”, cuenta. Ella se vistió con unos pantalones azules y una chaquetilla roja; su hermana, con una falda negra muy corta.Los problemas empezaron pronto. Una fuerte rivalidad se había trenzado con las 20 rumanas que ocupaban la esquina de Capitán Haya. “Ya nos habían dicho que teníamos que irnos porque la zona era suya, pero ese día se fueron para nosotras”, explican las hermanas. La pelea fue brutal. “Me agarraron y me tiraron de los pelos. Me dieron bolsazos, patadas, arañones. Me levanté y corrí, pero me cayó el grupo detrás”, cuenta la pequeña. Reconoce que ellas tampoco anduvieron cortas a la hora de defenderse: “Con una navajita que llevaba por si acaso conseguimos quitárnoslas de encima”. Entonces llegó la policía, y las hermanas descubrieron algo demasiado tarde: que parándose en una esquina habían rebasado una línea a partir de la que ya no eran igual de ciudadanas; lo suyo era una mera trifulca de putas.

El atestado policial describe “una fuerte pelea entre mujeres” que se disuelve al aparecer ellos, dejando a las protagonistas “alteradas” y “sangrando algunas de ellas”. Los agentes aseguran que las rumanas les contaron que a la una de la mañana una de ellas al salir de un hotel había tenido “una discusión con otras dos mujeres de raza negra” porque todas “se dedican a la prostitución y las dominicanas estaban intentando quedarse con su zona de trabajo”. Las declaraciones recogen insultos y amenazas: “Te vamos a matar. Vete de la calle”. Algunas de las combatientes presentaban pequeños cortes en las manos o en los muslos de los que culparon a las dominicanas. Ocho rumanas declararon contra ellas y las dos mujeres terminaron en comisaría denunciadas por agresión.

Pasaron 72 horas detenidas, aseguran que no se les tomó declaración, no avisaron a sus familiares, y ahora tienen un juicio pendiente. Hablan del recuerdo como una pesadilla. La misma que están encontrando muchas mujeres que no ejercían la prostitución y que en los dos últimos años han salido a la calle acuciadas por la crisis económica para verse frente a un laberinto de violencia e inseguridad, mafias e incomprensión.

Luchas por el territorio

Para medir el aumento de la prostitución no existen cifras. Hay indicios. Uno es que entre enero y octubre de 2012 el centro Concepción Arenal, especializado en la atención de prostitutas que quieren cambiar de vida, atendió a 287 (90% extranjeras) cuando su media anual era de 197. El fenómeno arranca con la crisis, y en el año 2009 el número de altas se situaba en 133 mujeres, más del doble que en 2008. Otras asociaciones rubrican la tendencia. Médicos del Mundo, por ejemplo, asegura que el número de prostitutas a las que atendió subió en 2011 el 5,83%, en parte porque dedicaron más medios y en parte porque muchas mujeres que lo habían dejado volvieron por las estrecheces.

Una ronda de conversaciones con especialistas revela hasta qué punto la situación con la que se encuentran en la calle es dura. “Cuando llegan nuevas mujeres tienen que luchar por su territorio”, cuenta Cristina, una de las trabajadoras de la unidad móvil del Concepción Arenal. Ha visto mil historias similares a la de las dos dominicanas. “Es un mundo muy individualista, y la nueva va a tener siempre más clientes. Así que, o tienes alguien que interceda por ti, o se te lanzan encima”.

En la unidad móvil recorren las zonas emergentes de la prostitución madrileña: el polígono Marconi, Vicálvaro y, sobre todo, el polígono El Gato, donde ha crecido más. “La prostitución es violencia”, cuenta Isabel, compañera de Cristina: “Están en polígonos sin protección, expuestas a clientes que las vejan, a robos, a agresiones, a niñatos que pasan en coche y les tiran piedras”.

En Vicálvaro, Cristina e Isabel han vivido de cerca la intervención policial para detener al cabecilla de una trama de extorsión que demandaba dinero a las chicas por ejercer en la zona. “Al principio yo pensaba que un proxeneta al menos protegía, pero ni eso”, cuenta Isa: “Solo las explotan”. El riesgo de caer bajo el poder de controladores de zonas es alto en algunas áreas. Aparte quedan las peleas espontáneas o los roces con las mafias que se dedican a trata de blancas.

Ana Delso Atalaya, directora del centro, no cree que haya que exagerar con la idea de que se está produciendo un éxodo a la prostitución de desempleadas comunes. Explica que la mayoría de las recién llegadas a la calle son personas “que estaban al borde” de la exclusión social. Sí coincide en el aumento del estrés y la violencia en un contexto de competencia extrema. El pastel se reduce y la guerra de precios es brutal. Junto a las agresiones, Médicos del Mundo alerta sobre otra larga serie de peligros sanitarios intensificados por la presión de la concurrencia: prácticas sexuales de riesgo, malos horarios, alta movilidad y la tensión que produce la situación familiar. “Muchas mujeres que dejan la calle muestran síntomas de estrés similares a los de veteranos de guerra”, explica Rocío de la Hoz, directora general de Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento: “La doble vida a la que se lanzan es a veces lo más devastador”. Penélope Piñera, psicóloga del Concepción Arenal, describe el aislamiento en el que se sumergen muchas para evitar que nadie pueda señalarlas como prostitutas en presencia de familiares. “¿Quién va a querer una amiga puta?”, cuenta que es una de las preguntas más frecuentes, junto al “¿Se me nota?”, que alguna plantea en voz baja al subirse al metro y cruzar la mirada con otros viajeros.


Manifestación de prostitutas en el centro de Madrid. / L. S.

Tensión con la policía


Los expertos explican lo difícil que resulta que las mujeres que se encuentran con problemas en la calle recurran a la policía, sobre todo porque esta a menudo parece más pendiente de asegurar que la zona quede limpia o de fichar a inmigrantes irregulares. “¿Y así quién se va a atrever a denunciar una agresión o un abuso?”, protesta Elisa Arenas, de Hetaira. La posición de esta asociación es que la prostitución es un mundo heterogéneo dentro del que hay que acabar con la trata y los abusos pero, al mismo tiempo, asumir que muchas mujeres pueden ejercerla voluntariamente. Para estas últimas exigen una regularización de las condiciones de trabajo. “Empujando a la clandestinidad, las trabajadoras del sexo pierden poder para negociar el mismo uso de preservativos”, cuenta Elisa.

“La prostitución no tiene que ser violencia, ni los clientes abusadores”, dice, para reconocer luego que ante las condiciones de indefensión en las que se ejerce hoy en la calle es muy difícil entender que las mujeres se expongan voluntariamente. “Pero no se puede plantear que todas las situaciones son malas”, insiste, “y hay que definir qué es la voluntariedad teniendo en cuenta las malas condiciones sociales y laborales: ¿cuánta gente en está atrapada hoy en una vida que le repugna?”. Hetaira defiende que la mejor solución a los males de las prostitutas está en la creación de condiciones de trabajo más dignas, como zonas protegidas, una idea que no coincide precisamente con la dirección en la que trabaja el Ayuntamiento de Ana Botella, partidario de multar a los clientes. Ana Delso propone como otras formas de mitigar los peligros una mejor colaboración entre policía y agentes sociales, una lucha más efectiva contra la trata, y más esfuerzos por escuchar a las prostitutas.

La Policía Nacional no ha querido responder acerca de ninguna de estas cuestiones. Después de una semana de gestiones, un portavoz transmitía que el cuerpo no iba a participar en este reportaje “porque la prostitución no es un delito”. Explicó que sí podría colaborar en una información sobre proxenetas pero no acerca de los problemas de seguridad derivados de la prostitución “porque no son un tipo de problema en sí mismos, sino que es el mismo caso de dos personas que se pelean por sentarse en un banco”.

Las dos hermanas, G. y G., aseguran que han necesitado ansiolíticos durante meses. Cuando hablan de sus tres días en la calle insisten en que lo peor no fue el trabajo, sino la violencia que descubrieron. El parte médico que les hicieron en el hospital tras su pelea y paso por comisaría recoge hematomas, contusiones, contracturas, laceraciones y síntomas de ansiedad. La semana pasada supieron que la fiscalía apoya los argumentos de su abogado para sobreseer el caso de agresión: las denunciantes no estaban identificadas, no se las puede localizar, y el informe forense se elaboró sin que el médico viera a las supuestas agredidas, basándose solo en los partes de asistencia. El abogado concluye que las denunciantes “han utilizado con notable éxito a la Administración de justicia para deshacerse de la competencia”. Otra forma de barrer a las nuevas de las esquinas.

Con solo tres días de actividad, los síntomas de estrés que relatan estas hermanas se acercan mucho a los que describen los especialistas para las prostitutas traumatizadas. Aseguran que ahora les da miedo salir a hacer la compra. Que miran con desconfianza a las mujeres y a la policía. La mayor llora: “Jamás creí que mi vida fuera a ser así pero, cuando hay necesidad, algunas cosas ni las piensas”.

Cifras inciertas

  • No hay censo nacional de prostitución. La última cifra, de 1995, es del Instituto de la Mujer y contabilizaba 300.000 meretrices.
  • Aproximadamente una de cada 10 prostitutas en el país es española. Las procedencias más comunes son América Latina, Rumanía y Nigeria.
  • El centro municipal Concepción Arenal atendió en 2012 a 287 mujeres, cuando su media anual era 197. Médicos del Mundo aumentó el 5,83% sus actuaciones en 2011 respecto a 2010, pero también contaba con tres nuevos dispositivos de atención.
  • De 2009 a 2011, 449 mujeres de las 714 atendidas en el Concepción Arenal consolidaron el abandono de la prostitución.
  • Según la ONU en 2010, el 19% de hombres en Europa han recurrido a servicios sexuales. En España, el 39%.
  • Una de cada siete prostitutas es víctima de la trata de blancas, sostiene el mismo estudio. En Europa sería preciso reclutar todos los años a unas 70.000 mujeres para la trata con las que remplazar a las que dejan el mercado.
Fuente: El País.

La policía es el segundo terror para las víctimas de violación en India

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Gardiner Harris (The New York Times) Nueva Delhi 24 ENE 2013 - 11:00 CET


Una mujer protesta contra la violencia sexual en India / DIVYAKANT SOLANKI (EFE)

Poco después de decirle a la policía que había sido violada, una mujer del sur de Delhi vio desde la ventana de su apartamento al hombre que la había atacado riéndose con un policía que la había llevado de la estación a casa.

"Ese oficial vino después y me preguntó por qué quería poner una denuncia", dijo la mujer de 30 años y madre de dos hijos en una entrevista. “Me dijo que iba a hacer el ridículo a menos que accediera a arreglar las cosas sin una investigación”.

Después de meses de intimidación del hombre que ella aseguró que la había violado y de la indiferencia de la policía, contactó con un político que intervino en el caso y, por fin, el supuesto violador fue arrestado. El juicio está en proceso.

Un caso más famoso, el de la chica que fue brutalmente violada en un autobús el mes pasado y que murió posteriormente, ha llevado al país asiático a una revisión de muchas de sus viejas actitudes respecto a la violencia contra las mujeres. Sin embargo, parece que el mayor obstáculo para un cambio es el de una policía que es corrupta, en su mayor parte masculina, fácil de manipular por los políticos y que cuenta con muy poco personal.

"Si eres una mujer que está sufriendo, lo último que quieres es ir a la policía", dice Vrinda Grover, una abogada de derechos humanos en Nueva Delhi.

En muchos casos de violación, la policía pasa más tiempo buscando una reconciliación entre el atacante y la víctima que investigando los hechos. Los expertos consideran que la fuerza policial no está preparada para lidiar con crímenes serios, particularmente aquellos contra las mujeres.

La remuneración de los agentes es muy pobre y las oportunidades de un ascenso son pocas, lo que deja a muchos policías pendientes de sobornos para poder ayudar a sus familias. Las personas que no tienen dinero o conexiones políticas son generalmente ignoradas.

El trato que reciben las mujeres por parte de la policía es tan preocupante que ahora las leyes prohíben a los oficiales arrestarlas o interrogarlas durante las noches. Caso tras caso, la policía sigue usando sus prerrogativas para llevar a las mujeres que sufren abusos a las manos de sus agresores.

De todos los problemas que afectan a la policía, la tradición cultural es el más difícil de erradicar. Pese a que India ha experimentado un desarrollo económico que ha llevado a millones de mujeres a irse del hogar y a trabajar en zonas urbanas, todavía existe un apego a una determinada concepción de la mujer. "El cuerpo de una mujer como un lugar puro es el tema predominante en la literatura", dice Ashutosh Varshney, un profesor de estudios internacionales de la Universidad de Brown. "Una mujer deshonrosa es igual a una mujer que deshonra a toda la familia e incluso a la cultura". De este modo, después de una violación, la policía y los cabezas de familia ven como primera responsabilidad proteger el honor de la familia y el decoro de la mujer, antes que darle justicia.

El 26 de diciembre, una mujer de 18 años de Punjab se suicidó después de que la policía se negara durante cinco semanas a arrestar a los hombres que eran sospechosos de haberla violado en grupo. "En su lugar la presionaron a casarse con uno de ellos. Así, muchas mujeres indias terminan casándose con sus violadores, a los que la policía suele soltar en los primeros días o incluso horas después de que la mujer los haya denunciado", dice Ravi Kant, presidente de una organización de apoyo a las mujeres.

Los retrasos en la justicia son endémicos. De las 600 violaciones reportadas en Delhi el año pasado, solo una persona ha sido condenada. Además, los oficiales indios son muy pocos y están mal pagados, lo que los hace más susceptibles a la corrupción. El país tiene tan solo 1.585.117 oficiales para proteger a 1.200 millones de personas. Los salarios son abismales, y consisten en alrededor de 75 euros al mes para los agentes. Las estaciones de policía a menudo no tienen baños. Muchos policías de bajo rango pagan sobornos de hasta un año de sueldo para conseguir sus empleos. Los sobornos se convierten en una rutina de vida que mina la confianza pública.

Más del 80% de los oficiales de India son agentes que no están capacitados para investigar crímenes. Y solo el 5% de ellos son mujeres, a pesar de que el Gobierno anunció recientemente que contrataría más mujeres en Delhi.

La jerarquía es otro gran problema. Es casi imposible ascender, lo que lleva a una desconexión entre la policía y sus líderes.La interferencia política es uno de los motivos que minan esta confianza. Las conspiraciones entre políticos y oficiales son algo muy común. Cientos de personas han sido asesinadas en tiroteos policiales que tenían implicaciones políticas.

Para la mujer en el sur de Delhi que dijo que la policía rechazó tomar su denuncia de violación en serio, estos lazos de la policía con los políticos significa que la justicia solo es para aquellos que están bien conectados.Cuando su violador amenazó a su hija de 12 años, ella acudió a uno de sus hermanos que conocía a un influyente político. Inmediatamente después la policía tomó cartas en el asunto.

“Durante todo este tiempo, he vivido en constante miedo de que mi marido sea asesinado o que mis hijos sean secuestrados, porque sabía que la policía no me ayudaría si algo pasara”, dijo la mujer. “No tengo ninguna fe en la policía. Si tienes dinero o conexiones puedes tener justicia. Si no, olvídalo”.

Fuente: El País.

Gracias a las denuncias ciudadanas, hay Doce detenidos y ocho imputados por distribuir pornografía infantil en la red.

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Agentes de la Policía Nacional han detenido a 12 personas e imputado a ocho más en cuatro operaciones realizadas en once ciudades españolas contra la tenencia y distribución de pornografía infantil a través de Internet.

Durante estas operaciones, se registraron 20 domicilios en distintos puntos de la geografía española, tales como Barcelona, Castellón, Valencia, Málaga, Murcia, Asturias, Ceuta, Tenerife, Madrid, Sevilla y Almería, según ha informado la Jefatura Superior de Policía de la Comunitat Valenciana en un comunicado.

Estas operaciones se iniciaron gracias a las denuncias de ciudadanos en diversas comisarías de Valencia, como Torrente, Burjasot y Exposición, cuando detectaron archivos de contenido pedófilo en Internet.

En estos cuatro casos, agentes del Grupo de Delitos Tecnológicos de la Jefatura Superior de Policía de Valencia analizaron el contenido de las imágenes denunciadas y realizaron las investigaciones necesarias para determinar el autor de la distribución a través de la red, centrándose en la localización de los usuarios que pudieran estar compartiendo este tipo de archivos en redes de intercambio de ficheros.

Como consecuencia de las investigaciones, los agentes localizaron a varios usuarios que estaban poniendo a disposición del resto de personas un fichero con distintos nombres que hacían clara referencia a contenido de pornografía infantil, y llegaron a ubicar a todos los

Una vez identificados los domicilios desde donde se realizaba la distribución de los archivos, se solicitaron los correspondientes mandamientos judiciales.

En la primera operación, llamada 'Murmur', se realizaron cuatro registros en las ciudades de Barcelona, Castellón, Valencia y Málaga, durante los que fueron detenidas tres personas y una más resultó imputada. Los agentes intervinieron un ordenador, 19 discos duros e imágenes y videos de pornografía infantil.

Se han esclarecido cuatro delitos de distribución de pornografía infantil y cuatro delitos de tenencia de pornografía infantil. La investigación de esta operación, que ha terminado recientemente, la ha durado 20 meses

La segunda de las operaciones, conocida como 'Clip', que ha finalizado este mes de enero, se ha saldado con cinco registros domiciliarios en Ceuta, Valencia, Murcia, Málaga y Asturias, en los que se han arrestado a tres personas y se han imputado a dos más. Los policías intervinieron dos ordenadores, seis discos duros, 118 DVD y CD, imágenes y videos de pornografía infantil.

En esta operación quedaron esclarecidos seis delitos de distribución de pornografía infantil y seis delitos de tenencia de pornografía infantil. Esta investigación se inició hace 19 meses, en el mes de junio de 2.009.

OPERACIÓN 'CRACK'

Por su parte, los policías en la operación 'Crack' llevaron a cabo siete registros domiciliarios en Tenerife (2), Madrid (2), Barcelona, Málaga y Murcia y detuvieron a cuatro personas e imputaron a tres más. Los investigadores intervinieron un ordenador, 15 discos duros, 63 CD-DVD y archivos con contenido pornográfico infantil.

En este caso, quedaron esclarecidos diez delitos de distribución de pornografía infantil y once delitos de tenencia de pornografía infantil.

La última de las operaciones conocida como 'Virtual' ha finalizado esta semana y ha contemplado cuatro registros domiciliarios en las ciudades de Sevilla, Madrid, Barcelona y Almería. Se han detenido a dos personas y se han imputado a otras dos.

Los investigadores intervinieron un ordenador, ocho discos duros, 82 CD-DVD, un pen drive y archivos con contenido pornográfico. En esta operación quedaron esclarecidos cuatro delitos de distribución de pornografía infantil y cuatro delitos de tenencia de pornografía infantil.

Las cuatro operaciones han sido dirigidas y coordinadas por el Grupo de Investigación de Delitos Tecnológicos de la Jefatura Superior de Valencia, que ha contado con el apoyo de las plantillas policiales donde se han realizado los registros y detenciones: Málaga, Barcelona, Ceuta, Murcia, Oviedo, Tenerife, Madrid, Sevilla y Almería.

Ejemplo contra el maltrato

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El grupo especializado en maltrato a menores y adultos (GEMMA) de la Policía Local de Nava, que desarrolla un trabajo integral de asistencia a la familia, se ha convertido en un referente nacional en lo que respecta a la lucha contra la violencia doméstica en concejos con menos de 100.000 habitantes.

El jefe de la Policía Local, Jorge Pruneda, participó recientemente en el congreso Convívere 08 que se celebró en Elche. En estas jornadas se abordó el maltratado desde una perspectiva multidisciplinar, convirtiéndose en «un foro social para lograr unas relaciones familiares sin violencia», señala Pruneda.

En Elche, el programa GEMMA, dependiente de la concejalía de la Mujer y llevado a cabo a través de la Policía Local, tuvo mucho que decir. De hecho, se convirtió en el ejemplo de cómo se está trabajando en un concejo pequeño como Nava, cuya población ronda los 6.000 habitantes. Se trata del único referente conocido con estas características en España.

En estas jornadas también expusieron sus experiencias la Policía Local de Sevilla, a través del grupo Diana, dentro del contexto de una gran población (más de un millón) y Elche, con un número intermedio de habitantes (unos 300.000) demostró la eficacia del proyecto «EVIME».

Pruneda destacó el interés de este congreso porque en él se abordaron «aspectos del maltrato a menores, mayores, mujeres y a mujeres y niños inmigrantes». Además, calificó la experiencia como «muy positiva. Por un lado, por lo que aportó el congreso como docencia, porque se abordaron temas muy interesantes y en profundidad. Por otro, porque nuestra exposición fue bien acogida y tuvo repercusión».

No obstante, el GEMMA también es profeta en su tierra porque, por las mismas fechas, la concejala de la Mujer, Isabel Calleja, participó en una jornada de trabajo en Gijón sobre la prevención de la violencia en las administraciones.

Este proyecto naveto contra el maltrato, que lleva funcionando desde enero de 2007, volvió a ser el ejemplo de cómo se está actuando en este campo en un municipio con menos de 100.000 habitantes. En esta ocasión, lo hizo junto con Valdés y otro concejo barcelonés.

Calleja señala: «Se nos está llamando de otras comunidades autónomas porque el GEMMA es un servicio excelente por el trabajo de la Policía y por el mismo servicio del Ayuntamiento».

Destaca que este proyecto ha dado sus frutos sin disponer de una partida presupuestaria exclusivamente para el desarrollo de sus funciones. «Funciona sin presupuesto», resalta Calleja.

La edil naveta cree que las claves del éxito del grupo residen en «la calidad humana y profesional» de las personas que trabajan contra el maltrato. Prueba de ello es que «la Policía se preocupa y está en contacto con los ciudadanos». Isabel Calleja también considera importante la «reserva tanto de espacios como de los expedientes que garantizan la intimidad» de los casos.

El GEMMA nació con vocación de abordar y atajar los problemas de violencia dentro del entorno familiar. Así, no sólo atiende a mujeres maltratadas, sino que también asiste a menores y a ancianos en situación de desamparo económico o social.

La Policía Local desarrolla estrategias para estar cerca de las personas mayores que demandan su ayuda, y las visitan o las llaman cada 15 días. Los casos graves son derivados a los Servicios Sociales.

El jefe de la Policía Local, Jorge Pruneda, afirma que los resultados están siendo «muy, muy positivos. Es necesario un servicio como éste para trabajar de forma eficaz contra la violencia machista». El Ayuntamiento de Nava ha realizado una firme apuesta por la lucha contra el maltrato y un ejemplo fehaciente es este grupo especializado, cuyo número de teléfono es el 609106929. La Policía Local ha detectado un aumento de las denuncias, que atribuye a la mayor concienciación social.

Extraído de http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008120400_54_703483__Centro-Ejemplo-contra-maltrato

Detectives de oficio para casos de maltrato

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Se creará un turno de investigadores de oficio para clientes sin recursos.

Existen determinados trabajos que no puede hacer un policía. Ciertas indagaciones encargadas por un marido celoso, un empresario suspicaz, una agencia de seguros que no desea ser estafada. Incluso la propia Administración necesita de vez en cuando garantizar las condiciones de una pensión, o un juzgado seguir las huellas de un indeseable. Aunque evoquen el mundo ficticio de la novela negra, la sociedad real siempre requerirá de los servicios de un buen sabueso, experto recolector de pruebas judiciales.

No todos pueden pagar su precio, que oscila normalmente entre los 20 y los 70 euros por hora. Pero la entidad que los agrupa —la Asociación Profesional de Detectives Privados de España, (Apdpe)— cree que todos tienen derecho a sus servicios, y ha dirigido al Gobierno madrileño una propuesta que por ahora sigue apilada en las gavetas de la Asamblea: crear un cuerpo de detectives de oficio. Se ofrecerán gratis a personas sin recursos. El procedimiento, el mismo que con los abogados de oficio.
 
A la espera de un dictamen


Julio Gutiez, presidente de la Apdpe, explica que el tipo de casos que llevará el turno de oficio: “Un 45% pertenece al ámbito laboral (bajas fingidas, competencia desleal, incapacidades, etc.); otro 45%, al ámbito económico y empresarial (fraudes, investigaciones de bienes, patentes y marcas, piratería, etc.); y un 10%, al ámbito familiar (comprobaciones de órdenes de alejamiento, control de menores, etc.)”. La idea ha sido bien acogida tanto por el Gobierno regional como por el Ministerio del Interior, pues la profesión depende administrativamente de la Unidad Central de Seguridad Privada de Policía (Ucsp). “La Secretaría de Estado de Seguridad está muy interesada en el proyecto”, asegura Gutiez. Será este órgano el encargado de coordinar, a través de la Ucsp, diferentes instituciones de Interior (por ejemplo, la Unidad de Prevención, Asistencia y Protección) con la Apdpe y las organizaciones contra la violencia de género, para así adecuar las actuaciones al marco legal vigente. “Estamos a la espera de un dictamen jurídico favorable de la Comisaría General”, explica Gutiez. Falta aprobar el anteproyecto de ley para la creación del colegio profesional de detectives de Madrid (lo hay en Valencia, en Galicia, en Murcia y en Cataluña), condición sine qua non para la puesta en marcha del turno de oficio en la región. En octubre podría estar operativo.

No apto para novatos


La asociación está coordinando con Interior la elaboración de un protocolo de acción, mientras organiza el turno de oficio. Un centenar de detectives se ha ofrecido ya a integrarlo. Gutiez augura un éxito seguro al servicio. Salen ganando los clientes sin recursos; la Administración, que podrá garantizar sus prestaciones; y el gremio, que se beneficia de la nueva demanda y también del prestigioso paraguas del Estado, en una profesión demasiado manchada por el intrusismo. Pero hay detectives de a pie que no creen que todo sean ventajas. José Luis Matellanes, investigador madrileño con número de licencia 623, acredita una veintena de años “pateando las calles”, como él dice. Conoce los entresijos de la profesión y ha tenido que lidiar con sujetos de baja estofa. La llamada de LA GACETA le pilla al volante, persiguiendo a su último objetivo, un pez gordo de la zona levantina.

En casos de maltrato, hay que vérselas con gente realmente peligrosa”, explica Matellanes. “El turno de oficio lo acabarán integrando detectives noveles, que no están preparados para manejar casos de riesgo. Hay víctimas de maltrato con policías asignados, y aun así las matan. A un macarra le da igual una placa”. Matellanes cree que el nuevo servicio es un “paripé”, y que la nómina de un detective de oficio será muy baja, mientras las agencias se llevan el beneficio. Gutiez fija el sueldo base en los 1.500 euros mensuales. Y niega que vayan a apuntarse sólo novatos necesitados de clientela: “Se formará una comisión selectiva. Un cuerpo de élite. Nada de que accedan candidatos con dos meses de experiencia”, sostiene.

Policías contra el maltrato

Cómo afrontar un drama familiar y personal cuando un policía asiste a una persona que ha sido brutalmente agredida por su marido o ex pareja? La tarea no es nada fácil. Los primeros momentos son cruciales a la hora de recabar pruebas, reunir muestras que pueden ser decisivas para resolver un caso y obtener testimonios clave. Pero la angustiosa situación de una víctima y su atención deben prevalecer por encima de todo.

Para afrontar un caso de violencia doméstica hacen falta otras armas distintas a las habituales y las de la comprensión, la ayuda y la efectividad son las mejores, sin ninguna duda. Estas son las principales balas que tienen que llevar los agentes de la policía en la recámara.

Sagunto acoge desde ayer unas jornadas especializadas en violencia doméstica para analizar cómo debe realizarse una intervención policial en estos casos y cuáles son los pasos a seguir en trámites, protocolos, declaraciones y asuntos jurídicos.

Como en 'C. S. I.'.

Más de 40 agentes de Sagunto, Canet y Castellón abrían esta jornada, que concluirá mañana, que busca ampliar el campo de acción de los efectivos, aportar tácticas e informar y formar para que la profesionalidad sea la principal arma.
Y es que las conocidas maneras del C. S. I. no está tan lejos de la realidad aunque, a veces, haya que salvar alguna que otra distancia.

El primer paso cuando un agente llega al lugar de los hechos es "comprobar todo lo sucedido. Cualquier información es buena y la prioridad es asegurar la protección de la víctima y detener al presunto agresor. Entonces hay que poner en marcha un protocolo en el que entra el auxilio médico y mantener el escenario tal y como se encuentra", según explican desde la Policía Nacional.

Entonces entra en acción la policía científica (Grissom y todo su equipo para los amantes de la teleserie), que toman huellas con revelantes, "un producto químico que resalta las dejadas en el lugar de los hechos, aunque también se trabaja con lámparas para detectar todo tipo de fluidos. Se trata de una linterna, como la que sale en las películas, que alumbra la zona y deja de color fluorescente ese tipo de pruebas".

El movimiento del mobiliario también es otro objeto de análisis en la radiografía que realizan los agentes en estos casos. "Según su disposición se sabe si ha habido violencia o no, como es lógico. Se toman fotografías de todo, tal y como ha quedado".

La víctima tiene apoyo legal desde el primer momento. Un abogado le explica cuál es la situación, qué debe hacer e informarle de todos los detalles y de si quiere pedir o no una orden de protección.
Luego, un cuestionario permite ajustar, inicialmente, o valorar el nivel de riesgo de la mujer o la víctima de una agresión de este tipo.

"Podemos estar ante una situación de riesgo extremo y en este caso hay que poner todos los medios que tengamos a nuestro alcance para proteger a la persona antes de que se pronuncie el juez. Se le busca un piso de acogida o un hotel en los primeros días, a menos que tenga una alternativa como irse a casa de algún familiar. Se estudian todas las opciones y se toma la más efectiva para la víctima".
La labor de los agentes de la Policía Nacional y Local requiere siempre la máxima profesionalidad "pero un poco más si cabe en casos tan delicados como estos". Y es que acabar con la violencia es un reto por el que hay que seguir luchando.

Extraído de http://www.lasprovincias.es/valencia/20090324/morvedre/policias-contra-maltrato-20090324.html

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