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Sociedades científicas y de mujeres, contra el cambio de ley del aborto

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  • Seis asociaciones sanitarias exigen al Gobierno que no endurezca la ley y alertan de las consecuencias de hacerlo. 150 entidades femeninas piden a las diputadas que bloqueen la reforma

 María R. Sahuquillo Madrid 16 DIC 2013 - 21:01 CET

Ante la inminente presentación de la nueva ley del aborto se suceden voces que alertan de las consecuencias de la reforma, y que piden al Gobierno que se replantee hacerlo. En esta ocasión son seis sociedades científicas, agrupadas en la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, quienes exigen al Ejecutivo de Rajoy que no endurezca la ley. En un manifiesto firmado por la Sociedad Española de Epidemiología, la Asociación de Enfermería Comunitaria, la Sociedad Española de Sanidad Ambiental, la Asociación de Economía de la Salud, la Sociedad de Salud Pública de Cataluña y Baleares y la Asociación Madrileña de Salud, estos expertos manifiestan su preocupación por el riesgo para la salud física, psicológica y social de las mujeres que viven en España ante el cambio legal. Creen que si se cumplen los anuncios del ministro de Justicia, la reforma supondría un retroceso para la salud pública.

El titular de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha apuntado en varias ocasiones que el proyecto que prepara se asimilará al modelo vigente desde 1985 a 2010, cuando el aborto era un delito salvo en tres supuestos (violación, riesgo para la salud de la mujer o malformación del feto). Un modelo mucho más restrictivo que el actual, que permite abortar sin alegar ninguna causa hasta la semana 14 de gestación y que crea un sistema de supuestos a partir de ese plazo (hacerlo por anomalía fetal extremadamente grave o incompatible con la vida, por ejemplo, puede hacerse si un comité médico la diagnostica, sin límite de plazo).

Los firmantes del manifiesto alertan también de que los países con las leyes más duras no han logrado atajar su tasa de abortos. “La prohibición de la interrupción voluntaria del embarazo no implica una disminución de las mismas, sino que deriva en que éstas se produzcan en peores condiciones sanitarias legal el cambio legal, si cumple con los avisos que ha hecho el ministro de Justicia”, advierten, citando un estudio de la OMS sobre esto publicado en la prestigiosa revista científica The Lancet.

El manifiesto menciona también varias convenciones internacionales –El Cairo, Pekín, una resolución del Consejo de Europa—que han pedido a los estados que pongan los medios para garantizar que el aborto sea seguro. Además, apuntan a la importancia de promover métodos anticonceptivos.

La cercanía de un proyecto de ley que lleva amagando muchos meses ha agitado también la movilización de las organizaciones de mujeres. Más de 150 de ellas han firmado un documento en el que piden a las parlamentarias de todos los partidos que voten contra el cambio de ley. El texto, que han denominado Pacto entre mujeres en recuerdo a lo ocurrido en la legislatura constituyente cuando varias parlamentarias rompieron la disciplina de voto de su partido para pronunciarse en contra de la discriminación por razón de sexo en la sucesión a la Corona, se ha enviado ya a varios grupos políticos.

“Apelamos a la Libertad de decidir de las mujeres sobre nuestra vida y la autonomía en relación a nuestros derechos sexuales y reproductivos. Recortar estos derechos significaría tutelar a las mujeres por el mero hecho de ser mujeres. Sin libertad para decidir no hay igualdad. Sin igualdad no hay democracia”, expone el texto que mañana, martes, presentarán al PSOE en el Congreso de los Diputados. “Apelamos al Pacto entre mujeres, porque solo a nosotras nos concierne decidir sobre nuestro embarazo, tanto si queremos ser madres como si no queremos serlo. Apelamos a las Parlamentarias para que hagan efectivo el Pacto porque ellas son la voz y el voto de sus representadas, son la voz y el voto de las mujeres en el Parlamento”, dicen.

Fuente: El País.

El éxito inesperado de Bangladesh

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  • El país asiático ha reducido la pobreza del 57% al 31% de la población en dos décadas
  • Las redes vecinales dirigidas por mujeres son claves en el cambio

Naiara Galarraga 13 AGO 2013 - 18:10 CET

Las señoras Ashiknur, Hasina, Syhet y Zahanara saben prácticamente todo sobre las vidas de sus vecinas y sus familias. No obedece (o no solo) al típico cotilleo de barrio. Ellas van preguntando por aquí y por allá. Saben si alguien en ese hogar ha encontrado trabajo, cuánto ingresan en aquel otro, si ha nacido un bebé o fallecido el abuelo, qué tal le va en la escuela a la prole. La recopilación y el manejo eficaz de esa información es de tremenda utilidad para luchar contra la pobreza. Es un combate en el que su país, Bangladesh, ha protagonizado lo que la ONU califica de “progreso encomiable”: los pobres se han reducido de un 57% hace dos décadas (1991-1992) al 31% actual.

Eso les coloca claramente en la senda de cumplir ese capítulo de los Objetivos del Milenio de la ONU. Al éxito han contribuido, explica la organización multilateral, un crecimiento económico que ronda el 6% en los últimos años —impulsado en buena medida por el sector textil— junto a una mayor esperanza de vida y una decreciente tasa de fertilidad. Los anticonceptivos están a la orden del día en este país musulmán.

Bangladesh, que estaba entre los últimos de la clase ha resultado un alumno aventajado. Es de los países que mejores resultados está obteniendo en los denominados Objetivos del Milenio (OdM) que en 2000 los países se propusieron cumplir para 2015.

Creado en 1971 tras una cruenta guerra, el estadounidense Henry Kissinger proclamó en aquella época: “El lugar es y será siempre un caso perdido”. Papeletas tenía muchas para depender eternamente de la ayuda exterior. Es tan superpoblado que exporta mano de obra y cascos azules a todo el mundo. Y, ubicado en el inmenso delta del Ganges y Brahmaputra, los ciclones hacen estragos periódicamente.

Pese a esos antecedentes, la ONU le ha puesto un progresa adecuadamente en su último informe sobre los Objetivos del Milenio: “Bangladesh ha cumplido algunos de los OdM como paridad en la escolarización de primaria y secundaria, reducción de la mortalidad de los menores de cinco años (…) y ha hecho avances encomiables en reducción de la pobreza(...), escolarización en primaria, reducción de la mortalidad infantil y materna”. Pese al pronóstico de Kissinger, la ayuda al desarrollo que recibe ha caído del 5,6% del PIB a principios de los noventa al 1,6% en 2010, según el estudio.

Tras logros como esos diseccionados en gruesos informes –el de los OdM ocupa 160 páginas-- existen personas como Ashknur y sus tres compañeras. O ese mapa que han elaborado que disecciona 300 hogares: cuántos son de familia, quién es pobre, quién ultrapobre, dónde hay letrinas... Ellas son uno de los miles de comités de desarrollo comunitario que existen en Korail, la mayor barriada de chabolas en Dacca. Es una especie de ciudad que comparten con otros 70.000 vecinos (casi tantos como tiene Ciudad Real) que viven en habitaciones de hojalata que alquilan en callejuelas estrechas donde una se topa un perolo de comida al fuego, una barbería, un café o una mercería. Ellas son la avanzadilla de una compleja estructura de gestión que diseña y aplica un proyecto del UNDP y otras organizaciones denominado Colaboración para la Reducción de la Pobreza Urbana.



Un grupo de mujeres de las redes de ayuda. / naiara galarraga

Durante una reciente visita a Korail estas mujeres explicaban que han sido las encargadas de hacer la primera criba entre las hijas de sus vecinas para elegir --de entre las niñas de 10 a 14 años que iban a dejar la escuela por falta de dinero-- cuáles deben recibir una beca para seguir en el colegio. Para decidirlo fueron a preguntar por sus notas. También son ellas quienes proponen quién debe recibir un microcrédito para emprender un negocio, qué chavales mandar de aprendices a comercios o si conviene incluir entre los oficios a enseñar a los adolescentes el de reparador de teléfonos móviles (un gran negocio en vista de que el 64% de los bangladesíes tiene celular), chófer (aún es un proyecto) o esteticista.

Dos años después de entregada la ayuda, se revisa la situación del beneficiario. Por ejemplo, si la mujer ha logrado ingresos regulares, los hijos están escolarizados y el marido tiene ingresos esporádicos, ascienden en la escala de ultrapobres a pobres a secas.

Las mejoras que impresionan a la ONU han sido posibles porque, pese a las feroces disputas políticas, los Gobiernos han invertido en ayudas sociales para los pobres y porque existen unas potentísimas ONG (el multipremiado Banco Grameen es el más conocido fuera de sus fronteras pero hay otras muchas) que “funcionan como empresas”, en términos de eficacia, explicaba un observador extranjero.

Pese a los logros, Bangladesh va retrasado en algunos capítulos de los OdM como reducción del hambre, creación de empleo o salarios decentes para las mujeres. Y la vida en la barriada de Korail aún es muy precaria. El año pasado a punto estuvieron las autoridades de desalojarlos. Pero se plantaron a miles en el barrio diplomático de Dacca y lograron paralizar el desahucio masivo. Las conexiones a la luz y el agua todavía son ilegales. Varias familias deben compartir cada letrina, no hay escuela. El logro del que más orgullosos están estos vecinos de Korail es el logrado solos, al margen de la treintena de ONG que trabajan en el barrio. Es el anodino pavimento de cemento que les permite caminar sin mojarse mientras las aguas fecales transcurren a los lados.

Fuente: El País.