Área Violencia Doméstica y Maltrato.
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PROGRAMA:Programa Bantay Banay
Situación previa a la iniciativa
El maltrato físico en el seno de los hogares no era percibido como un problema para la mayoría de la población filipina, incluyendo a la FLP, a pesar de ser una de las primeras organizaciones en defender la causa de la mujer en las Islas Visayas. Las beneficiarias de nuestro programa de microcréditos alegaban a menudo "problemas familiares" entre los motivos que conducían sus iniciativas al fracaso, pero nunca se nos ocurrió que eso pudiera significar que estuvieran siendo maltratadas por sus parejas. Apenas existía información al respecto y sólo teníamos conocimiento de un grupo que había empezado a proporcionar asesoramiento a las víctimas de este tipo de agresiones en un centro de Manila.
Decidimos documentarnos por nuestra cuenta, preguntando a los trabajadores del hospital, a los funcionarios de la policía, a los capitanes de barangay, etcétera. Los casos registrados eran escasos, por lo que, con ayuda de unas cuantas colaboradoras, llevamos a cabo un sondeo en dos comunidades diferentes y descubrimos que 6 de cada 10 mujeres admitían haber sido golpeadas en el transcurso del último año. Esto nos dejó horrorizados. El procedimiento y la manera de establecer las fuentes en que se basaba nuestra investigación provocaron el escepticismo de muchos, pero en los días que siguieron a su publicación, incluso aquellos que cuestionaban los datos obtenidos empezaron a hacer referencia a amigas con problemas similares. El tema saltó a las portadas de los periódicos nacionales y, en 1993, el Presidente Ramos hizo mención a estas conclusiones, al tiempo que exigía la creación de Servicios de Atención a la Mujer (Women's Desks) en todas las comisarías del país. Años después, los estudios realizados en otros lugares por diferentes organismos confirmaron la validez de los resultados arrojados por nuestro trabajo.
Establecimiento de prioridades
En un principio, el interés de la FLP se limitaba a prestar apoyo a las víctimas supervivientes de la violencia doméstica. Entre los objetivos prioritarios, figuraban los siguientes:
- Entender el problema.
- Instruir a la población femenina y a sus familias sobre los derechos que la ley ampara y las alternativas que ofrece el propio sistema judicial.
- Prestar asistencia legal en los casos que lo requirieran.
En seguida comprendimos que las mujeres maltratadas no querían acudir a los tribunales, sino que su única aspiración consistía en poner fin a la situación en que vivían. También nos dimos cuenta de que, aun cuando renuncien a poner una denuncia, en estas circunstancias se plantean una serie de necesidades inmediatas, como las señaladas a continuación:
- Un lugar donde poder descansar y quedarse algunos días, comida y ayuda para atender a sus hijos u ocuparse de todo lo que dejan atrás.
- Una persona que les escuche y oriente.
- Los mecanismos apropiados para registrar el incidente y obtener un diagnóstico médico-legal.
- En el caso de que decidan denunciar a su agresor, la certificación expedida por el correspondiente Consejo de Mediación y Conciliación (Lupong Tagapamayapa), requisito indispensable para poder recibir asistencia jurídica y presentar una demanda. Esto implica que ambas partes han de intentar llegar a una resolución amistosa del conflicto -sin abogados- a nivel de barangay. Nosotros tuvimos que tratar con un funcionario que no estaba del todo familiarizado con los poderes que les atribuye la Ley de la República 7160 (RA 7160) o Código de Gobierno Local de 1991 (Local Government Code (LGC) of 1991), que regula el funcionamiento del Sistema de Justicia de Barangay/Katarungang Pambarangay (KP). Además, cuando se producía una detención, era preciso consultar con los empleados de prisiones. Y no existía (ni existe) una ley contra la violencia doméstica. En realidad, ni siquiera tenemos divorcio.
- Un empleo u otra alternativa generadora de ingresos, especialmente cuando la víctima ha perdido su modo de subsistencia.
Nadie tiene capacidad para actuar simultáneamente en todos estos frentes. La FLP decidió dar primacía a los siguientes aspectos: - Desarrollar una acción rápida, coordinada y eficaz, dirigida a poner freno a la situación existente.
- Habilitar al personal de los organismos implicados para que pudieran intervenir de manera acorde con las circunstancias.
- Llevar a cabo una labor de defensa y mediación ante la PNF y el resto de instituciones, ya que se trata de un tema público a la escala local, lo que implicaba tratar con las organizaciones que tomaban parte en la investigación de los casos, encargarse de su tramitación y actuar ante las instancias pertinentes a todos los niveles. A escala nacional, era necesario promover la aprobación definitiva de una ley sobre la violencia doméstica, establecer medidas cautelares contra los agresores, asignar dotación presupuestaria, etcétera.
Formulación de objetivos y estrategias
El Programa Bantay Banay aspira a construir una sociedad más justa, igualitaria y sin violencia para todos los seres humanos. Entre sus metas concretas, figuran las siguientes:
- Mejorar la calidad de vida de las familias, las mujeres y los niños por medio de la respuesta directa a los casos LEGALES.
- Transversalizar el problema, de modo que deje de ser una cuestión individual y se convierta en un asunto público y de gobierno.
- Concienciar a la población sobre los temas de género, influir en las políticas y promover la asignación de recursos en el ámbito institucional, por parte del sector privado y a través del desarrollo social.
Con el fin de hacer realidad todos estos propósitos, se ha adoptado una estrategia que atiende a cuatro vertientes:
- Participación ciudadana.
- Colaboración interinstitucional.
- Transversalización.
- Socios locales.
Movilización de recursos
No disponíamos de medios económicos, ya que nuestra intención inicial se reducía a prestar apoyo a las beneficiarias de nuestro programa de microcréditos que estaban siendo maltratadas físicamente en el seno de sus hogares. Obviamente, esta tarea se convirtió en una carga adicional.
Los participantes también recibieron formación en el transcurso del trabajo sobre cómo tratar con los miembros de la PNF, movilizar a los funcionarios judiciales y aprovechar al máximo sus recursos.
Proceso
Con el fin de familiarizarnos con la materia, solicitamos la orientación y participación del CEM en un taller sobre violencia de género y asesoría feminista. Posteriormente, intentamos transmitir todo lo aprendido a la comunidad y los nuevos socios. Asimismo, fuimos desarrollando los módulos según íbamos progresando en el trabajo. Los miembros de la FLP, abogados en su mayoría, impartieron talleres sobre temas jurídicos y procesales.
El estudio inicial llevado a cabo en dos comunidades diferentes nos dio idea de la dimensión del problema: 6 de cada 10 filipinas sufren maltrato físico por parte de sus parejas. O lo que es lo mismo, en el 60% de los hogares se vive una situación de violencia manifiesta.
Resultados obtenidos
Los logros alcanzados hasta la fecha pueden resumirse de la siguiente manera:
- Participación ciudadana.
- Colaboración interinstitucional.
El proceso de colaboración ha mejorado la capacidad institucional de sus participantes. Entre los muchos ejemplos, podemos mencionar los señalados a continuación:
- Los hospitales han creado unidades especiales para atender a las mujeres y los niños que han sido víctimas de abusos, como las denominadas "Habitación Rosa" del Centro Médico Memorial Vicente Sotto.
- Las oficinas del Departamento del Interior y el Gobierno Local (DIGL)han estado contribuyendo económicamente para llevar a cabo acciones de sensibilización sobre la dimensión de género dirigidas a los funcionarios de barangay y de la PNF de diversas áreas.
- La gente se ha familiarizado con el Servicio de Atención a la Mujer instituido por la PNF en la mayoría de las comisarías del país.
- La movilización durante los procesos por temas de violación u otros abusos perpetrados contra mujeres ha dejado de ser contemplado como un hecho insólito por parte de los funcionarios de la administración de justicia.
- La aprobación del Proyecto de Ley contra la Violencia Doméstica (Anti-Domestic Violence Bill), que quedó paralizada por la destitución del presidente Joseph Ejército Estrada, se considera en la actualidad un asunto prioritario. Numerosos grupos a lo largo y ancho de Filipinas han enviado ya peticiones en este sentido.
- Los hospitales han creado unidades especiales para atender a las mujeres y los niños que han sido víctimas de abusos, como las denominadas "Habitación Rosa" del Centro Médico Memorial Vicente Sotto.
- Transversalización y transformación del problema en un asunto de gobierno.
Lecciones aprendidas
Entre las enseñanzas más importantes que se pueden extraer del Programa Bantay Banay, podemos destacar las siguientes:
- La falta de medios y experiencia que nos caracterizaba se ha convertido en nuestra mayor virtud, porque hemos aprendido a valorar y respetar la función, la contribución y las habilidades de cada colaborador. Este aspecto es básico en cualquier asociación o ejercicio de cooperación.
- Si queremos que un proyecto sea realmente sostenible, es preciso permitir que la gente asuma como propio el problema al que pretende dar solución. La comunidad siempre llevará a cabo alguna acción para continuar la labor emprendida.
- El seguimiento es crucial en la fase de ejecución. La presencia de OBCs sólidas y activas, cuyos miembros mantengan el espíritu inicial, recuerden constantemente los objetivos trazados y no dejen de vigilar su cumplimiento constituye un elemento clave para garantizar la sostenibilidad de cualquier programa.
- La buena gobernabilidad implica la interacción de muchos actores. Es una tarea que excede la capacidad de la administración por sí sola.
- Con un poco de buena disposición, los recursos necesarios para trabajar en equipo pueden fluir con facilidad. Deberíamos ser capaces de identificarlos en nuestro lugar de residencia: las personas que poseen pericia técnica, las que desean compartir sus hogares, su talento y su tiempo, y muchos más. Tenemos tendencia a pensar únicamente en la dotación económica y desaprovechar otro tipo de potenciales que se hallan a nuestro alcance.
Transferibilidad
El Programa Bantay Banay, iniciado en Cebú, ha sido ya reproducido en más de 60 municipios y muchos otros lo están haciendo en la actualidad. Hemos seguido su modelo e intentamos enseñar a los nuevos grupos para que aprendan como nosotros lo hemos hecho.
No nos detenemos ante las limitaciones; al contrario, tratamos de sacarles partido. Nuestros socios están aplicando el mismo sistema para conseguir recursos, intentando encontrar todo tipo de soluciones a los casos -a menudo muy complicados- que les son remitidos. Muchos han copiado y mejorado la iniciativa y eso nos llena de alegría. Sigue viva la esperanza de que podamos crear una sociedad justa, igualitaria y sin violencia para hombres, mujeres y niños.
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