Especialistas dudan de la posibilidad de rehabilitar a los abusadores de menores

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Maltrato, abuso sexual, abandono y negligencia son la pesadilla que sufren muchos más niños de lo que pensamos o conocemos.

Especialistas de distintos lugares de España se han dado cita este fin de semana en Sevilla para afrontar este mal de la sociedad que no es nuevo pero que ahora está saliendo a la luz.

El psiquiatra sevillano Emilio Jiménez y la psicóloga clínica Rosa María Royo, ambos ponentes en estas jornadas, coinciden en dos cuestiones básicas: la necesidad de aprender a reconocer los
síntomas del maltrato infantil y las escasas posibilidades de rehabilitación que tienen muchos de los maltratadores.

Ninguno de los dos se atreve a decir taxativamente que un padre o un adulto que abusa sexualmente de un niño es irrecuperable aunque dan a entender que ante la mayor parte de los casos lo piensan.

El psiquiatra Emilio Jiménez matizaba diciendo que si ese comportamiento del abusador viene dado por la estructura de su personalidad «puede ser muy complejo» el rehabilitarlo sobre todo «en el estado actual de nuestro conocimiento». Y a la pregunta de si penas más severas serían la solución a estos casos contesta con otra pregunta: «¿qué otra solución cabe?... Un internamiento en un centro y otro».

Un pensamiento que deriva inmediatamente al asunto del cierre absoluto de los psiquiátricos que este especialista critica por «precipitado» por haberlo hecho «sin haber desarrollado antes de forma completa el sistema sustitutivo de pisos protegidos, comunidades terapéuticas, etc».

Perversos, no enfermos.


Rosa Royo es más contundente en algunos aspectos y ante todo considera que hay que distinguir entre «locos » y «perversos». También matiza a la pregunta de su hay rehabilitación para ellos diciendo que «no quisiera decir que no, pero muchas veces lo pienso» y sobre todo insiste en que no se puede dejar que los abogados insistan en llamarlos «enfermos» porque su único interés en ello es conseguir que les bajen la pena.

Las jornadas que se están celebrando en Sevilla se han organizado con un objetivo básico, ayudar a los agentes (psiquiatras, terapeutas, maestros, pediatras...) a afrontar los problemas de la violencia sobre los niños, a saber como reconocerla y como tratarla.

La conspiración del silencio.

En este sentido, la ponencia de Rosa María Royo es muy ilustrativa ya que esta psicóloga clínica y psicoanalista está especializada en el trato con los niños víctimas de maltrato y con sus familias.

Desde su experiencia, Rosa Royo destaca el «silencio» como el gran enemigo a batir en la lucha contra la violencia infantil. El silencio que según esta terapeuta ya se ha llamado «la conspiración del silencio» no sólo afecta a las víctimas y a su entorno próximo sino que según alerta contamina a «maestros y pediatras e incluso a veces a los terapeutas porque a todos nos cuesta aceptar que eso está ocurriendoy los abusadores sacan partido del silencio».

Dice la terapeuta que muchas veces los niños que son objeto de abuso sexual por alguien de su familia intentan contarlo y que por desgracia, no se les entiende o no se les cree con lo que ya no lo vuelven a intentar. En ese sentido, denuncia que muchas veces , aunque no todas, las madres silencian esos abusos bien porque no quieren o porque pueden creerlos. Pero también advierte de que cuando el abusador es una persona realmente perversa suele lograr que su conducta pase totalmente desapercibida para el resto del entorno.

Cómo reconocer el maltrato.

Rosa Royo da pautas de como reconocer el maltrato o el abuso sexual en un niño. Dice por ejemplo que los maestros deben estar atentos a los dibujos, a la «conducta gráfica» de los niños, porque muchas veces dan la señal de alarma en estos dibujos y en los textos que les ponen.
Dibujos sintomáticos de que un niño puede estar siendo objeto de abusos sexuales es que pinte, no una vez sino de forma recurrente, los genitales en las figuras o que los resalte con marcas y dibujos. «También hacen muchas veces transparencias, o sea que los pintan vestidos pero se ven los genitales».

En niños pequeños, esta terapeuta llama a observar conductas «sexualizadas, se tocan ellos mismos, tocan a compañeros...». Dice que en niños más mayores es más difícil de detectar porque «aprenden a ocultarlo» a causa de sus sentimientos de culpa o de vergüenza.

En cualquier caso advierte que hay que observar los cambios de conducta de los niños, «si se vuelven más callados, más retraídos o más agresivos, dependiendo de su carácter».

En los casos de maltrato físico o psicológico Rosa Royo destaca también como síntomas ese tipo de cambio de conducta a la inhibición o la agresividad, mientras que en los casos de abandono o negligencia, la nota de alarma puede ser que demuestren una necesidad de afecto por encima de lo normal: niños muy sensibles, como terrores nocturnos, enuresis (hacerse pis en la cama).

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