No está claro si es que ahora hay más violencia en el seno familiar, o si acudimos al juzgado con más facilidad.
Cualquiera que sea la causa, la realidad es clara: durante el año pasado en Álava se han disparado las denuncias por agresiones entre parientes. Hijos mayores de edad que denuncian a sus padres, progenitores que hacen lo propio con su descendencia, pleitos entre hermanos, de tíos con sobrinos... Las combinaciones son muchas y durante 2007, en ámbitos legales y de servicios sociales, ya existía la sensación de que el fenómeno iba en aumento.
Cualquiera que sea la causa, la realidad es clara: durante el año pasado en Álava se han disparado las denuncias por agresiones entre parientes. Hijos mayores de edad que denuncian a sus padres, progenitores que hacen lo propio con su descendencia, pleitos entre hermanos, de tíos con sobrinos... Las combinaciones son muchas y durante 2007, en ámbitos legales y de servicios sociales, ya existía la sensación de que el fenómeno iba en aumento.
Ahora emergen datos para confirmar que aquello era algo más que una sensación. Según la memoria de casos que han llevado los abogados del turno de oficio de Vitoria, quince personas mayores de edad denunciaron el pasado año a uno de sus progenitores por agresión, una cifra no muy abultada pero sí muy superior a los tres casos de 2006 o a los dos de 2005. Además, 16 padres denunciaron a sus hijos (mayores de edad, ya que caso aparte es cuando se trata de menores), otra gran subida sobre los cuatro de 2006 y los tres de 2005. Incluso se dieron cuatro supuestos en los que el pleito era entre hermanos, el mismo número que todos los ocurridos en los dos años anteriores.
Si se suman todas estas cifras, durante el pasado año los abogados del turno de oficio vieron 35 casos de denuncias entre padres, hijos y hermanos, cuando en 2006 sólo habían sido nueve, es decir, se han cuadriplicado. En 2005, hubo siete. Y esos sólo son los casos que han pasado por el turno de oficio; a ellos habría que sumar aquellos que llegaron a los tribunales desde otros ámbitos como asociaciones o letrados de pago. De reproducirse esa misma progresión, la cifra podría dispararse.
La Diputación ha constatado el preocupante crecimiento de las agresiones en el ámbito familiar y está preparando un estudio sobre un aspecto concreto: los ataques de hijos menores de edad contra sus padres. Como adelantó EL CORREO, este tipo de comportamientos también ha crecido de manera preocupante en el último año, ya que veinte chavales que aún no habían cumplido la mayoría de edad han acabado en la Fiscalía por pegar a sus progenitores. Y los jueces ya han dictado cuatro sentencias condenatorias, que imponen medidas que van desde la libertad vigilada hasta el ingreso en centros de protección.
Fuentes jurídicas vinculan el auge de la judicialización de los problemas familiares con la visibilidad de la violencia machista. Juristas consultados por este periódico confirman que, hasta hace muy poco, nadie o casi nadie denunciaba a su padre o a su hermano por agresión. Sin embargo, la tendencia ya ha cambiado y auguran que en los próximos años el fenómeno irá en aumento.
¿Qué ha motivado este incremento? Para algunos, la explicación hay que buscarla en las medidas para paliar la violencia de género. Es decir, el maltrato machista ha dejado de ser una realidad íntima, restringida al ámbito doméstico, para convertirse en un problema social visible, lo que anima a muchas mujeres a plantar cara a su maltratador y a acudir a los juzgados.
Un mundo hermétic0.
Al parecer, este cambio de registro ha supuesto también un revulsivo para sacar del hermético mundo doméstico otro tipo de agresiones entre allegados. En estos casos, igual que en los de violencia de género, uno de los miembros de la familia se vale de su primacía física o económica para maltratar a los de su sangre. Eso sí, según fuentes jurídicas las víctimas tienen un denominador común: la inmensa mayoría son mujeres (madres, hijas, hermanas...).
En el Servicio de Atención a la Víctima (SAV) de Vitoria hacen ese mismo análisis. La trabajadora social Nora García confirma el aumento de la cifra de denuncias por agresiones entre familiares y lo achaca, en primer lugar, a que «hay mucha más información, y ante cosas que antes se dejaban pasar ahora se trata de poner medidas para solucionarlas». También cree que, en algunos casos, el origen del problema puede estar en «los pocos límites que se ponen a la hora de educar». Los jóvenes, aclara, llegan a los 18 años «con menos capacidad para solucionar conflictos», lo que provoca una actitud agresiva que, a menudo, pagan los más cercanos.
Sin embargo, en el estudio que analiza los casos que han llegado durante 2007 al turno de oficio también se alerta sobre una dinámica preocupante: el significativo número de sobreseimientos. Según los expertos, esto se debe a que la interposición de una denuncia como venganza o para conseguir otras metas empieza a aparecer cada día con más frecuencia.
Extraído de http://www.elcorreodigital.com/alava/20080906/alava/palos-casa-20080906.html
Equipo de Investigación.
Área Violencia Doméstica y Maltrato.
Instituto Europeo Campus Stellae.
Correo electrónico.
Extraído de http://www.elcorreodigital.com/alava/20080906/alava/palos-casa-20080906.html
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