Miles de mujeres se encuentran amenazadas en la Comunitat por sus parejas. Viven con miedo. Terror a un encontronazo con su ex compañero, a cruzarse con él en la calle o simplemente a recordar su presencia.
Sin embargo, 32 de ellas tienen más riesgo de que su pareja intente acabar con su vida. Están permanentemente vigiladas, al igual que su agresor, e incluso sus hijos gozan de protección a la salida y entrada del colegio. Son las mujeres incluidas en la categoría de riesgo extremo.
A falta de un policía para proteger a cada mujer que ha sufrido malos tratos, es necesario establecer diferentes niveles de riesgo, distribuir los recursos y aumentar la eficacia. Se trata de una ecuación para obtener el máximo rendimiento.
Este mismo verano una instrucción de la Secretaría de Estado de Seguridad establecía la nueva categoría para las mujeres maltratadas. Las mujeres que se incluyen en este listado son aquellas que más amenazadas se encuentran. Sólo en la Comunitat, a día de hoy, figuran 32 personas en esta dramática clasificación.
La mayoría residen en la provincia de Alicante, mientras que Valencia cuenta con 12 casos de este tipo. Los agentes de Castellón, por contra, tienen que hacer frente a tres situaciones de riesgo extremo.
La Policía Nacional y la Guardia Civil actualizan estos datos cada 72 horas. De tal manera, que la cifra de mujeres en riesgo extremo puede variar en la misma semana. "Es que no se trata tanto de casos de una mujer, como de su situación en un momento concreto", argumenta Marina Calatayud, responsable de violencia doméstica de la Delegación de Gobierno. Precisamente por esta razón resulta complicado establecer un perfil de la mujer que se encuentra clasificada como riesgo extremo. En cambio, de los agresores sí se aprecian denominadores comunes.
Por ejemplo, "se trata de personas que pueden tener acceso a armas de fuego, que mantienen conductas antisociales o bien que se desconoce su paradero durante varios días". Todos ellos, además, suelen tener antecedentes por graves agresiones a su pareja.
Los agentes destinados en las unidades especiales de atención a maltratadas realizan una protección más exhaustiva sobre estas mujeres que con el resto de víctimas de violencia doméstica. "La vigilancia es permanente sobre la víctima hasta que las circunstancias del agresor dejen de ser una amenaza inminente", explica Calatayud. Aparte se realiza un control intensivo de los movimientos del agresor -en aquellos casos en los que se conozca su paradero-.
Además, sobre este tipo de mujeres se amplía también la protección a los hijos para prevenir agresiones en los horarios de entrada o salida del colegio. A estas medidas, lógicamente también hay que añadir todas las precauciones que se adoptan con mujeres con un nivel de riesgo bajo o medio.
Esta vigilancia máxima se mantiene hasta que se produce una modificación de alguna de las circunstancias que afectan a la mujer o al hombre. Entre ellas, se puede citar la detención del agresor, el ingreso de la víctima en un centro de protección o el cambio de domicilio de la víctima.
Además, durante esta legislatura se pondrán en marcha otras medidas. Entre ellas, la restringir las llamadas telefónicas que los condenados por violencia doméstica realizan desde las cárceles para evitar que puedan acosar o amedrentar a sus víctimas.
Extraído de http://www.lasprovincias.es/valencia/20080902/valenciana/valencianas-amenazadas-20080902.html
Equipo de Investigación.
Área Violencia Doméstica y Maltrato.
Instituto Europeo Campus Stellae.
Correo electrónico.
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