Las denuncias de padres maltratados por sus hijos crecen un 37,4 por ciento

Las primeras palabras del Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, durante una ponencia sobre violencia de género en Córdoba esta misma semana, fueron sorprendentemente para alertar de las «auténticas palizas que sufren algunos padres y madres a manos de sus hijos».
No se trata de casos aislados.
En Córdoba, el número de denuncias de padres contra hijos ascendió en 2007 a 83 casos, lo que supone un 37,4 por ciento más respecto al año anterior, cuando se registraron 52 partes, según informaron fuentes de la Subdelegación del Gobierno a ABC.
Aunque supone en cifras un número muy inferior al de demandas por violencia de género propiamente dichas (1.062 denuncias), esta modalidad de malos tratos representa ya un 19,1 por ciento del total en el ámbito familiar. El resto, un 89,9 por ciento, sigue recayendo en violencia sobre la mujer.
Un dato a tener en cuenta es que la mayoría de los agresores a sus padres son varones (un 98 por ciento), según datos de Subdelegación del Gobierno.

De otro lado, en cuanto a denuncias de hijos a padres, el pasado año se registraron en Córdoba 96 casos, frente a las 79 del año 2006. En porcentaje supone un incremento del 17,7 por ciento. Es decir, son más los hijos que denuncian a sus padres que a la inversa, pero han crecido de forma alarmante, muy por encima de lo que se han incrementado los casos de violencia de género, los de maltrato a progenitores.
De hecho, durante las últimas jornadas de violencia y seguridad «Mujeres y derechos de ciudadanas», en la que participaron expertos juristas, forenses y fuerzas de seguridad, celebradas la pasada semana, se puso el acento en el incremento «alarmante» de la violencia entre la juventud y de ésta hacia la familia.

Esto ha provocado, según concluyeron los expertos, el auténtico germen de la violencia machista, así como la necesidad de informar sobre este fenómeno. Fuentes de la Subdelegación del Gobierno destacaron que la intervención preventiva no puede recaer única y exclusivamente en el sistema educativo, como responsable del mantenimiento de la sociedad patriarcal, sino que también es necesaria la intervención social, familiar, judicial y en recursos.
Ya la Fiscalía de Córdoba alertó el pasado año de que padres desesperados dirimían las diferencias con sus hijos menores, aún en casos de conflictos graves, en el más íntimo ámbito familiar. Sin embargo, ahora lo denuncian.
Ya son muchos los progenitores que ante situaciones límites de maltrato llaman «sin inconvenientes» al despacho de la Fiscalía de Menores de Córdoba para buscar una solución, a sabiendas que ésta puede pasar por echar a sus propios hijos de casa por su mal comportamiento. En concreto, en 2006 se habían multiplicado por cuatro las causas de las denuncias a hijos por malos tratos. Hubo 47 casos registrados por la Fiscalía de Menores en 2005, mientras que se pasó en 2006 a los 169 expedientes (que no coinciden con denuncias, un 359% más) incoados por delitos o faltas en el ámbito familiar, según la memoria de Fiscalía de 2006. El internamiento, última opción

Al tratarse de adolescentes o menores de 18 años, el caso se resuelve con la imposición a estos niños de una medida de convivencia con un grupo familiar o educativo, con lo que se saca al menor del ámbito familiar; o una medida de libertad vigilada con la intervención de los equipos de tratamiento familiar. Sólo en los casos más excepcionales -extremo en el que hizo especial hincapié el fiscal jefe de la Audiencia, José Antonio Martín Caro se decreta el internamiento en un centro de menores.

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