Mostrando entradas con la etiqueta bullying; acoso escolar; violencia en las aulas: víctimas de bullying;. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bullying; acoso escolar; violencia en las aulas: víctimas de bullying;. Mostrar todas las entradas

La herramienta Mybullying detecta el acoso escolar en solo diez minutos

Instituto Europeo Campus Stellae
Formación en prevención e intervención de Violencia y Maltrato
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com

+0034 981 522 788


Mybullying genera un mapa social de la clase donde se representan los casos de acoso escolar o aquellos que podrían llegar a serlo. / UCM. 
 
Mybullying genera un mapa social de la clase donde se representan los casos de acoso escolar o aquellos que podrían llegar a serlo. / UCM.

  • El programa, que se ha probado en miles de estudiantes desde 2005, genera un mapa social de la clase y propone medidas para evitar el aislamiento de los estudiantes más vulnerables.
SINC

El acoso escolar no implica solo agresiones físicas y verbales. También hacer el vacío o rechazar a un compañero de clase. Para prevenir este tipo de conductas, investigadores de la facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) han desarrollado el programa Mybullying, un cuestionario online de aplicación colectiva con el que se genera un mapa de la red social del aula y se indican pautas de intervención.

La herramienta empezará a aplicarse a mediados de este mes en 700 centros educativos de la Comunidad de Madrid, con el objetivo de poder ampliarlo a los aproximadamente 2.000 centros de toda la Comunidad durante el próximo curso.

“La aplicación de la prueba es sencilla y la pueden realizar los tutores mediante una evaluación colectiva por grupos de clase en el aula de informática”, explica Javier Martín Babarro, profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la UCM y autor principal del programa.

En unos diez minutos, los alumnos responden a preguntas como: “¿Quiénes son tus amigos dentro de clase”, “¿Con quién te juntas habitualmente?”, “¿Con quién no sueles relacionarte?”, “A algún compañero o compañera, ¿le pegan o maltratan físicamente?”, “¿Le aíslan, rechazan y/o hablan mal de él o ella?” o “¿Te lo hacen a ti?”

Con estas respuestas, la herramienta genera un mapa social de clase en el que se representan los posibles casos de acoso escolar. Cada alumno se representa con un icono y se agrupa en función de las respuestas dadas en los cuestionarios, de manera que se presentan los subgrupos formados en el aula, y los alumnos aislados y rechazados. Estos estudiantes que se encuentran separados son los susceptibles de sufrir acoso escolar.

“Tratamos de que los centros puedan intervenir a partir de este mapa, tanto en los casos de detección temprana como en los ya establecidos”, afirma Martín. “La herramienta genera un informe en el que se indica al departamento de orientación del centro escolar cómo realizar un procedimiento de ayuda entre iguales”, añade.

Apoyo entre compañeros

Esta ayuda entre iguales implica que colaboren los estudiantes prosociales y con alto estatus en el grupo. También se pide la colaboración de amigos o compañeros del alumno excluido con los que tenga cierta afinidad. “El objetivo principal es que se sienta respaldado y con apoyo dentro del grupo, creando una red social que se mantenga en el tiempo”, destaca el investigador.

Para conseguir la colaboración de estos estudiantes elegidos, el tutor y el orientador del centro hablarán con ellos, recalcándoles que un compañero lo está pasando mal y que recurren a ellos porque son alumnos fuertes, respetados y que caen muy bien en clase.

“Vuestra ayuda en este problema es muy importante”; “procurad no dejarlo solo”, “prestadle un poco de atención”; “si alguien se mete con él, le pedís que no lo haga con educación y firmeza”, son algunas de las frases propuestas por el protocolo para animar a los alumnos a que cooperen.

También la colocación de la clase sirve para prevenir el acoso. Por eso, Mybullying propone situar al estudiante vulnerable entre los compañeros elegidos, sin separar a estos de sus amigos, para que todos estén a gusto.

“A los alumnos a los que les solicitamos su colaboración se les puede compensar con una mayor atención y una buena predisposición ante sus demandas e intereses”, propone Martín. En algunos centros donde se ha probado la herramienta, la dirección envía una carta a los padres de estos estudiantes informando de su colaboración y mostrando su agradecimiento.

Probada en miles de estudiantes

La herramienta se puede utilizar desde 3º de educación primaria hasta bachillerato, y se basa en modelos de evaluación similares a otros programas antibullying como el KIVA, desarrollado en Finlandia en más de 1.000 centros educativos.

Está previsto que se empiece a aplicar a mediados de este mes en 700 centros educativos de la Comunidad de Madrid. Previamente, entre 2005 y 2010, el programa se puso en marcha en 200 centros elegidos por la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León. Desde 2010 a 2015, también por indicación de la Junta, se aplicó a 40.000 estudiantes de primaria y secundaria, y desde septiembre de 2015, a otros 10.000.

“El balance ha sido bastante positivo, porque nos ha permitido acceder a los centros educativos para medir y observar bastante casos y poder plantear un diseño de intervención”, señala el experto. La principal evolución del programa ha sido la mejora del software y la reducción del número de preguntas que tenían que responder los estudiantes.

FUENTE: Público.
 
FORMACIÓN RELACIONADA:

Observadores pasivos: los otros culpables del acoso escolar

Instituto Europeo Campus Stellae
Formación en prevención e intervención de Violencia y Maltrato
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com

+0034 981 522 788


El 'bullying' es un fenómeno complejo que puede estar provocado por diversas causas. / EFE 
 
  • Profesores y psicólogos recomiendan luchar contra el maltrato en los centros educativos cambiando las normas que rigen el grupo y poniendo el foco en los testigos para que no miren hacia otro lado y defiendan a la víctima.


ANNA FLOTATS
@AnnaFlotats


MADRID.- Diego, un niño de 11 años, se suicidó hace tres meses en Madrid porque, según escribió en una carta dirigida a su familia, no aguantaba "ir al colegio". Igual que Alan, un joven transexual de 17 años que el pasado diciembre se quitó la vida en Barcelona por "la presión y la incomprensión" que sentía en el colegio. Ante esos casos, que han devuelto el acoso escolar a la palestra, solemos preguntarnos: ¿Cómo no se dieron cuenta los profesores de lo que estaban sufriendo estos menores? ¿Ningún compañero presenció el maltrato? ¿Por qué no dijo nada? El bullying es un fenómeno complejo que puede estar provocado por muchas causas. Por eso, el camino para acabar con este tipo de agresiones —que sufren entre el 5% y el 10% de los jóvenes, según varios estudios— no debe centrarse, dicen los expertos, en la víctima sino en la colectividad, es decir, en los testigos que, de forma inconsciente, pueden llegar a respaldarlo.

El maltrato se da porque el contexto lo permite. "Permitir los insultos u otros comportamientos agresivos predispone al acoso y ahí está la raíz del problema", explica a Público la psicóloga clínica especializada en niños y adolescentes Sofía Czalbowski.

Un ejemplo: en una clase, un niño se equivoca al responder una pregunta y un grupo de alumnos se ríe de él. El profesor tiene dos opciones: hacer callar sin más o aprovechar la interrupción para decir que reírse de un compañero porque se ha equivocado es una falta de respeto que no se debe tolerar. "Si se deja pasar ese primer acoso, el maltrato puede repetirse en el patio", afirma el presidente de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar, Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva.

Sin embargo, a veces no es fácil detectar si un comportamiento puede desencadenar en un caso de bullying, por eso es tan importante frenar prácticas que puedan ser malinterpretadas. "Si dos niños que están jugando en el patio se pegan el uno al otro riéndose puede que ambos lo entiendan como un juego, pero también puede suceder que no sea así y que uno de los dos esté sufriendo. Como hay dudas, es mejor intervenir y detener ese juego", argumenta la directora del colegio Cor de Maria-Sabastida de Barcelona, Montserrat Millán. Pérez-Carrillo apunta que, lamentablemente, esa no es la actitud mayoritaria: "A veces, los profesores no intervienen por falta de ganas, porque no le dan importancia, porque victimizan al acosador o porque, simplemente, no saben hacerlo". Millán lamenta que no haya una formación específica para profesores en este sentido —"cuando llega al centro un niño que ha sido víctima de acoso escolar en otro colegio no hay un traspaso de información, sólo cabe estar alerta"— pero, como profesora, reconoce que el día a día "te lleva a no ser ciego". "Hay que ser muy poco persona para no detectar determinadas cosas y, si en el centro hay un clima colaborativo, es fácil que se establezcan dinámicas en las que un alumno que sufre pueda acercarse a un adulto con confianza".

Precisamente con el objetivo de detectar el acoso, y apremiado por los últimos suicidios de menores, el Gobierno ha anunciado un plan de choque contra el maltrato escolar. El ministro de Educación, Íñigo Méndez Vigo, prometió formación de profesores y padres, un manual, una guía y un teléfono para las víctimas. "Una iniciativa para contrarrestar la alarma social", según Pérez-Carrillo, y "un plan de marketing", según Millán.

Lo que los expertos recomiendan es una formación integral basada en la prevención entre iguales para que no existan observadores pasivos. "Por un lado, la víctima no suele confesar el maltrato por miedo a quedar como un chivato, porque cree que pasará o porque se siente culpable; y por otro, los compañeros no se involucran porque minimizan la gravedad del maltrato o porque temen que la violencia se gire contra ellos", explica Czalbowski. Por eso es imprescindible trabajar qué significa la violencia desde el grupo e incorporar ese tema a situaciones personales. "No hay que limitarse a dar información y soltar discursos que, normalmente, les entran por un oído y les salen por el otro. Hay que dar cauces a los alumnos para que se expresen, pero no sólo cuando los medios hablan de ello, sino como una asignatura transversal", sigue Czalbowski, que recomienda que el grupo acuerde normas y elija qué comportamientos considera intolerables. 

Programa KiVa: el método de éxito en Finlandia En eso se basa, precisamente, el método que emplean el 90% de centros de educación pública en Finlandia y que ha eliminado el 79% de casos de acoso escolar desde 2007, según el profesorado que lo imparte. El programa KiVa, acrónimo de Kiusaamista Vastaan (contra el acoso escolar) intenta cambiar las normas que rigen el grupo, es decir, influir en los testigos para que defiendan a la víctima. Si ellos no participan en el maltrato, la actitud del acosador cambia. Partiendo de esta filosofía, los estudiantes finlandeses reciben 20 clases a los 7, 10 y 13 años para identificar las distintas formas de acoso y mejorar la convivencia. Durante el recreo, se eligen varios alumnos vigilantes, que son responsables de la seguridad del grupo, y en cada colegio hay un equipo de tres adultos que se pone a trabajar cuando detecta un caso de acoso escolar.

El maltrato a través de las redes sociales es una de esas nuevas formas. Aun así, advierten los expertos, no debe tratarse como un fenómeno desligado del acoso escolar. "El móvil amplía la duración del maltrato", apunta Pérez-Carrillo, "pero el ciberacoso no es más que una caja de resonancia de lo que ocurre durante el día en el colegio", es decir, la persecución al diferente. Por ese motivo, la diputada de Compromís en las Cortes Valencianas Marián Campello —que ha confesado que sufrió este tipo de maltrato entre los 12 y los 14 años— reivindica que la escuela "enseñe a vivir y a disfrutar la diversidad", en definitiva, explica a Público, "a amar la diferencia".

FUENTE: Público.

FORMACIÓN RELACIONADA:

Una de cada 10 niñas ha sufrido abusos antes de cumplir los 20 años

Instituto Europeo Campus Stellae
Formación en prevención e intervención de Violencia y Maltrato
www.campus-stellae.com
info@campus-stellae.com

+0034 981 522 788



Niñas hindúes leen libros sagrados durante el Festival de Navratri... 
Niñas hindúes leen libros sagrados durante el Festival de Navratri en la India. RAMINDER PAL SINGH

"La violencia es una constante en las vidas de los niños del mundo de los más diversos orígenes y las más variadas circunstancias". Así lo refleja el informe Ocultos a plena luz, con el que UNICEF pretende poner cifras a la violencia contra los niños en todo el mundo. Los datos revelan que los abusos sexuales siguen siendo una gravísima amenaza para la infancia, a los que hay que sumarle los homicidios, el bulliyng y la disciplina violenta.

Se trata del informe más exhaustivo que se haya publicado hasta la fecha sobre abuso infantil, un tema muy complicado de investigar por lo incómodo que resulta para víctimas y agresores. "A ningún país le gusta hablar de esto", señala en conversación con EL MUNDO Paloma Escudero, directora de comunicación de UNICEF. Precisamente por eso, desde la organización advierten que los datos representan una estimación mínima de la magnitud del problema: "Las cifras son aterradoras y devastadoras, pero también incompletas", advierte.

Esas cifras, por citar sólo algunas, son que 120 millones de niñas en todo el mundo han sufrido abusos sexuales, que una quinta parte de los homicidios en nuestro planeta son de niños y adolescentes, que uno de cada tres niños sufre acoso escolar y que seis de cada diez sufre castigos físicos por parte de sus cuidadores. Los niños sufren estos abusos de manos de sus familiares, sus parejas, sus maestros y vecinos, así como de extraños y otros niños.

"La violencia contra la infancia es algo que está omnipresente", dice Escudero, que señala que ésta se da independientemente de las circunstancias económicas, sociales, culturales, étnicas o religiosas. Y los datos así lo confirman: una de cada 10 niñas ha sido violada o asaltada sexualmente en los primeros 20 años de su vida. En países como la República Democrática del Congo, la prevalencia de la violencia por parte de la pareja es del 70%.

"El problema de la violencia -explica Escudero- es que en muchos sitios está aceptada socialmente". Es por esto que la mayoría de las víctimas la mantiene en secreto y no solicita ayuda. Concretamente, siete de cada 10 niñas de entre 15 y 19 años que han sufrido abusos alguna vez nunca han pedido ayuda, ya que muchas ni siquiera se percataban de que sufrían una forma de violencia. Y es que, tal y como refleja el informe, existe un grave problema en la justificación de los abusos: casi la mitad de las niñas -unos 126 millones- creen que en algunas ocasiones está justificado que los hombres peguen a su pareja.

Cabe destacar el círculo vicioso de la violencia, que se transmite de una generación a la siguiente. "El niño que sufre abusos tiene más probabilidades de reproducir esa conducta", cuenta Escudero. El informe hace especial hincapié en la importancia de la educación, señalando que los adultos que han recibido poca o ninguna tienden a creen en la necesidad del castigo físico en mayor medida que los que sí la tienen, algo que se da en el 51% de las madres de Yemen que nunca han ido a la escuela.

Pero la violencia contra los niños no se produce sólo en los países en desarrollo. Tal y como explica Escudero, los países con altos ingresos tampoco se libran de esta lacra: es así como el 38% de los adolescentes daneses ha sufrido agresiones psicológicas por parte de sus padres en el último año. En nuestro país, el 55% de los padres encuestados reconoce haberle dado una bofetada en la cara a su hijo alguna vez, el 7% haberlos golpeado con algún objeto y el 4% haberles dado una paliza (porcentaje que en Francia asciende al 12%). "España es un país más, el principal problema es que éste es un tema que no se ha puesto sobre la mesa", opina Escudero.

Otro gran problema para los niños en los tiempos que corren es el ciberacoso. En Suiza, por ejemplo, la forma más común de violencia tanto para las niñas como para los niños es la victimización a través de Internet. "Una niña que está siendo ciberacosada en Madrid no se da cuenta de que su acosador está en Vigo, para ella está en la puerta de su casa y eso la aterroriza", explica Escudero.

La organización también pone el foco en los colegios, ya que el bullying representa un serio problema para muchos adolescentes y niños del mundo. Se trata de una violencia "de par a par", esto es, de niño a niño: uno de cada tres estudiantes de entre 13 y 15 años en todo el mundo sufre acoso escolar, y en España, el 20% de los adolescentes de entre 11 y 15 años ha admitido haber acosado a compañeros de clase en los últimos meses.

Como se observa, la violencia contra la infancia tiene distintas pieles, aunque en todas sus formas se cumple una constante: que se produce en entornos en los que los niños deberían sentirse seguros (sus comunidades, sus casas o sus escuelas). ¿Y qué consecuencias tiene para los niños haber sido víctimas de violencia durante su infancia o adolescencia? "Es algo que les afecta de por vida, a nivel físico y a nivel psicológico. De hecho, este informe ha demostrado que se pueden observar secuelas en niños que nacen de madres que han sido maltratadas durante el embarazo", apunta Escudero.

Pero el objetivo de UNICEF con esta publicación va más allá de poner los datos sobre la mesa, señala su directora de comunicación. "No queremos que estas cifras nos paralicen, tenemos que pasar a la acción y para ello hacemos una serie de recomendaciones a los países afectados", explica Escudero.

La primera de ellas es educar y apoyar a las familias, ya que la educación se ha revelado como algo decisivo en este asunto. La segunda es informar a los niños y adolescentes sobre dónde pueden pedir ayuda. Además, proponen trabajar en los colegios con profesores, niños y padres. "Todo tiene que hacerse a nivel municipal, la gente no va a ir a la capital a denunciar", explica Escudero.

"También es importante el cambio político, que los Gobiernos establezcan como prioridad la lucha contra la violencia hacia los niños", señala Escudero a este periódico, apuntando el ejemplo de China, que se ha marcado este objetivo para los próximos cinco años. La siguiente recomendación es un cambio en la legislación, ya que sólo el 8% de los países tienen prohibido en sus leyes el castigo corporal a los niños (entre ellos España). "La impunidad es un auténtico problema: sólo el 3% de los casos denunciados acaban en juicio", explica Escudero.

Finalmente, también es necesario recopilar datos sobre el tema para poder tener estadísticas que diagnostiquen la situación en cada momento. "El objetivo es sacar a la luz el maltrato, y para eso hay que investigarlo, porque lo que no se investiga no se ve", concluye Paloma Escudero.

Fuente: El Mundo.

Formación relacionada: