Becas en Másteres en Violencia Doméstica y de Género, Maltrato al Menor, Violencia Filio-parental o Acoso Escolar.
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Fuente: actualpsico.com
El
fenómeno del “maltrato entre iguales” o “bullying”, hace
referencia al establecimiento y mantenimiento de relaciones
desequilibradas de poder entre sujetos que conviven en contextos
compartidos del entorno escolar, durante espacios de tiempo
prolongados,
en las que se establecen dinámicas de dominación y
sumisión que desembocan en
agresiones de quienes ejercen el poder
de forma abusiva hacia quienes son sometidos al papel de blancos o
víctimas de esos abusos (Avilés, 2006a; Olweus, 1978,
1998; Ortega
1992).
Existen
tres criterios generales de clasificación del acoso entre iguales:
- Respecto a la forma: las agresiones pueden ser verbales, físicas sobre las personas o sus pertenencias, de exclusión social o relacional, de alto daño psicológico o relacional o focal en el ámbito sexual, homofóbico, racista, y hacia alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo.
- Respecto al fondo: se centra en las intenciones de quienes actúan y los efectos que producen en los destinatarios, donde las acciones de agresión persiguen provocación, ridiculización, exclusión, difamación, humillación, suplantación de personalidad, chantaje, dominio- sumisión, etc.
- Respecto al escenario: tradicionalmente el maltrato entre iguales se ha desarrollado en escenarios presenciales y reales en los que víctima y agresor ‘se veían las caras’, sin embargo, cada vez con más fuerza el maltrato se está llevando a escenarios virtuales en lo que se está denominando como ciberbullying apoyado por el auge y manejo de las nuevas tecnologías de la comunicación.
No
hay un único perfil de víctimas, agresores o espectadores. En la
figura de la víctima con mayor frecuencia se encuentra una figura
pasiva, sin embargo, también es posible encontrar víctimas
provocativas que generan en su entorno situaciones irritantes y
terminan siendo blanco de las iras del agresor. También nos
encontramos con víctimas ‘seguras’ (Avilés, 2006a) chicos y
chicas que son buenos estudiantes y que, entre otras razones, se
convierten en blanco y objetivo de los agresores.
En
el caso de los agresores, el agresor más usual es el seguro, aunque
también puede surgir el agresor ‘secuaz’ (Olweus,
1998) quien se suma a los ataques una vez el agresor principal lo ha
hecho o ha dado la orden. Incluso en el caso de los espectadores también se han descrito
variantes (Avilés, 2006a; Ortega y Mora Merchán, 1997) que van
desde los indiferentes a los culpabilizados por las situaciones que
contemplan.
Fuente: EL MALTRATO ENTRE IGUALES: “BULLYING” . José María Avilés, María Jesús Irurtia, Luis Joaquín García-Lopez y Vicente E. Caballo. Behavioral Psychology / Psicología Conductual, Vol. 19, No 1, 2011, pp. 57-90.
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