El acoso escolar
traspasó las aulas y los patios del colegio. Hoy, las agresiones se
viven en el terreno invisible de las redes sociales.
Desde hace dos meses, Cristina, de 15 años, se avergüenza de sí misma
cuando sale a la calle. Desarrolló este complejo porque uno de sus
compañeros se burlaba constantemente de su cuerpo en su cuenta de
Facebook; decía que su busto era “demasiado grande”. El agresor llegó al
extremo de etiquetarla en la foto de una actriz de pornografía en la
cuenta de Facebook del colegio.
La publicación generó decenas de comentarios ofensivos en contra de la
joven. “Llegaron a decir que me creció el busto porque me acosté con
todos los de mi colegio”, dice y se le quiebra la voz.
En el país el 4% de jóvenes entre 14 y 29 años sufrió agresiones por
Internet, según un estudio de Eset Latinoamérica, empresa dedicada al
desarrollo de soluciones de seguridad informática.
Ecuador está por encima del promedio en América Latina que se ubica en
el 3,4%. El informe se basó en encuestas efectuadas a 400 jóvenes de la
región a través de las redes sociales.
Raphael Labaca, especialista de Eset, dice que el problema con el acoso
virtual es que se extiende en el tiempo. “Antes un chico iba a la
escuela y tenía compañeros que lo molestaban, pero sabía que a la salida
del colegio todo terminaba. Hoy, con los medios digitales, el acoso
dura las 24 horas”.
Las agresiones pueden ir desde grabar y colgar videos en la Red, enviar
mensajes de texto o correos electrónicos ofensivos e incluso insultar en
foros, chats o muros de las redes sociales.
Para que sea considerado ciberacoso, la agresión debe ser repetida y no
un hecho puntual, debe haber contacto o relación previa con la víctima y
existir la intención de causar daño.
La agresión virtual puede llegar a ser tan o más traumática que la
física, dice la psicoterapeuta Alexandra Córdova . “Las víctimas no solo
presentan signos de daño emocional sino problemas de salud por el
estrés al que están sometidas”. Advierte que en algunos casos afecta la
autoestima de la víctima e incluso pude llegar hasta el suicidio.
Cristina esconde su mirada y se encoge de hombros. “Trata de esconder su
busto con ropa holgada y anda jorobada porque teme que sus amigos se
burlen de ella”, relata su tía Edith Díaz, quien tuvo que amenazar a sus
compañeros con demandarlos por acoso para frenar las agresiones.
Córdova agrega que, incluso, los medios informáticos han servido para
planificar agresiones físicas entre escolares. Elizabeth, de 16 años,
relata que algunos compañeros de su colegio enviaron mensajes soeces a
jóvenes de otro centro educativo. Al siguiente día, los estudiantes
ofendidos se citaron por Facebook fuera de su colegio y los atacaron con
piedras.
Un estudio al 2011 realizado en 350 centros educativos de Quito mostró
cifras preocupantes. Según el informe, elaborado por Programas
Educativos, Psicología y Salud (Proeps), más de un tercio de
adolescentes quiteños reportaron problemas de intimidación, amenazas y
chantajes a través de Facebook.
Isabel, una joven de 17 años, relata que recibía amenazas de una
compañera por su cuenta de Facebook. “No le di importancia hasta que
publicó una foto mía que había retocado en Photoshop para dañar mi
reputación en el colegio”. Ello afectó su autoestima y la condujo a la
depresión, por lo que requirió de terapias.
Aunque, en el 2002 se incluyó en el Código Penal un apartado sobre
delitos informáticos, el ciberacoso no está tipificado en la legislación
ecuatoriana. “Cuando se aprueba esta ley se está pensando en sancionar
hackers informáticos. El ciberacoso es un fenómeno más reciente”,
explica la catedrática Regina Zambrano.
Pero los padres pueden presentar una denuncia por maltrato en la
Fiscalía. Napoleón Vásquez, director de Proeps, recomienda a los padres
denunciar ante las autoridades educativas estas agresiones. José Rivera,
asesor de comunicación y nuevas tecnologías, cree que el Estado debe
promover una alfabetización en los ámbitos escolar y familiar en el uso
de las nuevas tecnologías.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/sociedad/victimas-reales-deja-acoso-virtual_0_749325135.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com
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Un total de 321 víctimas de la violencia de género participaron durante el primer semestre del año en el programa de atención psicológica ofrecido por la Secretaría General de Igualdad de la Xunta, en colaboración con el Colegio Oficial de Psicología de Galicia.
De estos 321 afectados, 201 son mujeres. Además, 107 menores de edad también fueron atendidos por este servicio, al igual que las restantes 13 personas, dependientes de la víctima.
La Xunta informó de que estas cifras deben invitar a una amplia reflexión, ya que la violencia contra las mujeres también afecta emocionalmente a sus hijos, con consecuencias que pueden ir desde la obstrucción al aprendizaje y socialización de los jóvenes, hasta la implantación en ellos de una alta tolerancia a la violencia.
Estas víctimas se suman a las más de 1.400 que fueron atendidas durante los tres últimos años en el marco del programa puesto en marcha por la Secretaría General de Igualdad en 2009 y dotado con un presupuesto total que asciende a 360.000 euros durante los tres ejercicios.
Este programa tiene como objetivo prioritario ofrecer a las mujeres y sus hijos menores recursos terapéuticos que faciliten su recuperación tras haber vivido en un ambiente marcado por un clima de violencia.
Fuente: Lainformación.com
De estos 321 afectados, 201 son mujeres. Además, 107 menores de edad también fueron atendidos por este servicio, al igual que las restantes 13 personas, dependientes de la víctima.
La Xunta informó de que estas cifras deben invitar a una amplia reflexión, ya que la violencia contra las mujeres también afecta emocionalmente a sus hijos, con consecuencias que pueden ir desde la obstrucción al aprendizaje y socialización de los jóvenes, hasta la implantación en ellos de una alta tolerancia a la violencia.
Estas víctimas se suman a las más de 1.400 que fueron atendidas durante los tres últimos años en el marco del programa puesto en marcha por la Secretaría General de Igualdad en 2009 y dotado con un presupuesto total que asciende a 360.000 euros durante los tres ejercicios.
Este programa tiene como objetivo prioritario ofrecer a las mujeres y sus hijos menores recursos terapéuticos que faciliten su recuperación tras haber vivido en un ambiente marcado por un clima de violencia.
Fuente: Lainformación.com
El acoso escolar
traspasó las aulas y los patios del colegio. Hoy, las agresiones se
viven en el terreno invisible de las redes sociales.
Desde hace dos meses, Cristina, de 15 años, se avergüenza de sí misma
cuando sale a la calle. Desarrolló este complejo porque uno de sus
compañeros se burlaba constantemente de su cuerpo en su cuenta de
Facebook; decía que su busto era “demasiado grande”. El agresor llegó al
extremo de etiquetarla en la foto de una actriz de pornografía en la
cuenta de Facebook del colegio.
La publicación generó decenas de comentarios ofensivos en contra de la
joven. “Llegaron a decir que me creció el busto porque me acosté con
todos los de mi colegio”, dice y se le quiebra la voz.
En el país el 4% de jóvenes entre 14 y 29 años sufrió agresiones por
Internet, según un estudio de Eset Latinoamérica, empresa dedicada al
desarrollo de soluciones de seguridad informática.
Ecuador está por encima del promedio en América Latina que se ubica en
el 3,4%. El informe se basó en encuestas efectuadas a 400 jóvenes de la
región a través de las redes sociales.
Raphael Labaca, especialista de Eset, dice que el problema con el acoso
virtual es que se extiende en el tiempo. “Antes un chico iba a la
escuela y tenía compañeros que lo molestaban, pero sabía que a la salida
del colegio todo terminaba. Hoy, con los medios digitales, el acoso
dura las 24 horas”.
Las agresiones pueden ir desde grabar y colgar videos en la Red, enviar
mensajes de texto o correos electrónicos ofensivos e incluso insultar en
foros, chats o muros de las redes sociales.
Para que sea considerado ciberacoso, la agresión debe ser repetida y no
un hecho puntual, debe haber contacto o relación previa con la víctima y
existir la intención de causar daño.
La agresión virtual puede llegar a ser tan o más traumática que la
física, dice la psicoterapeuta Alexandra Córdova . “Las víctimas no solo
presentan signos de daño emocional sino problemas de salud por el
estrés al que están sometidas”. Advierte que en algunos casos afecta la
autoestima de la víctima e incluso pude llegar hasta el suicidio.
Cristina esconde su mirada y se encoge de hombros. “Trata de esconder su
busto con ropa holgada y anda jorobada porque teme que sus amigos se
burlen de ella”, relata su tía Edith Díaz, quien tuvo que amenazar a sus
compañeros con demandarlos por acoso para frenar las agresiones.
Córdova agrega que, incluso, los medios informáticos han servido para
planificar agresiones físicas entre escolares. Elizabeth, de 16 años,
relata que algunos compañeros de su colegio enviaron mensajes soeces a
jóvenes de otro centro educativo. Al siguiente día, los estudiantes
ofendidos se citaron por Facebook fuera de su colegio y los atacaron con
piedras.
Un estudio al 2011 realizado en 350 centros educativos de Quito mostró
cifras preocupantes. Según el informe, elaborado por Programas
Educativos, Psicología y Salud (Proeps), más de un tercio de
adolescentes quiteños reportaron problemas de intimidación, amenazas y
chantajes a través de Facebook.
Isabel, una joven de 17 años, relata que recibía amenazas de una
compañera por su cuenta de Facebook. “No le di importancia hasta que
publicó una foto mía que había retocado en Photoshop para dañar mi
reputación en el colegio”. Ello afectó su autoestima y la condujo a la
depresión, por lo que requirió de terapias.
Aunque, en el 2002 se incluyó en el Código Penal un apartado sobre
delitos informáticos, el ciberacoso no está tipificado en la legislación
ecuatoriana. “Cuando se aprueba esta ley se está pensando en sancionar
hackers informáticos. El ciberacoso es un fenómeno más reciente”,
explica la catedrática Regina Zambrano.
Pero los padres pueden presentar una denuncia por maltrato en la
Fiscalía. Napoleón Vásquez, director de Proeps, recomienda a los padres
denunciar ante las autoridades educativas estas agresiones. José Rivera,
asesor de comunicación y nuevas tecnologías, cree que el Estado debe
promover una alfabetización en los ámbitos escolar y familiar en el uso
de las nuevas tecnologías.
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El acoso escolar
traspasó las aulas y los patios del colegio. Hoy, las agresiones se
viven en el terreno invisible de las redes sociales.
Desde hace dos meses, Cristina, de 15 años, se avergüenza de sí misma
cuando sale a la calle. Desarrolló este complejo porque uno de sus
compañeros se burlaba constantemente de su cuerpo en su cuenta de
Facebook; decía que su busto era “demasiado grande”. El agresor llegó al
extremo de etiquetarla en la foto de una actriz de pornografía en la
cuenta de Facebook del colegio.
La publicación generó decenas de comentarios ofensivos en contra de la
joven. “Llegaron a decir que me creció el busto porque me acosté con
todos los de mi colegio”, dice y se le quiebra la voz.
En el país el 4% de jóvenes entre 14 y 29 años sufrió agresiones por
Internet, según un estudio de Eset Latinoamérica, empresa dedicada al
desarrollo de soluciones de seguridad informática.
Ecuador está por encima del promedio en América Latina que se ubica en
el 3,4%. El informe se basó en encuestas efectuadas a 400 jóvenes de la
región a través de las redes sociales.
Raphael Labaca, especialista de Eset, dice que el problema con el acoso
virtual es que se extiende en el tiempo. “Antes un chico iba a la
escuela y tenía compañeros que lo molestaban, pero sabía que a la salida
del colegio todo terminaba. Hoy, con los medios digitales, el acoso
dura las 24 horas”.
Las agresiones pueden ir desde grabar y colgar videos en la Red, enviar
mensajes de texto o correos electrónicos ofensivos e incluso insultar en
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Para que sea considerado ciberacoso, la agresión debe ser repetida y no
un hecho puntual, debe haber contacto o relación previa con la víctima y
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La agresión virtual puede llegar a ser tan o más traumática que la
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cifras preocupantes. Según el informe, elaborado por Programas
Educativos, Psicología y Salud (Proeps), más de un tercio de
adolescentes quiteños reportaron problemas de intimidación, amenazas y
chantajes a través de Facebook.
Isabel, una joven de 17 años, relata que recibía amenazas de una
compañera por su cuenta de Facebook. “No le di importancia hasta que
publicó una foto mía que había retocado en Photoshop para dañar mi
reputación en el colegio”. Ello afectó su autoestima y la condujo a la
depresión, por lo que requirió de terapias.
Aunque, en el 2002 se incluyó en el Código Penal un apartado sobre
delitos informáticos, el ciberacoso no está tipificado en la legislación
ecuatoriana. “Cuando se aprueba esta ley se está pensando en sancionar
hackers informáticos. El ciberacoso es un fenómeno más reciente”,
explica la catedrática Regina Zambrano.
Pero los padres pueden presentar una denuncia por maltrato en la
Fiscalía. Napoleón Vásquez, director de Proeps, recomienda a los padres
denunciar ante las autoridades educativas estas agresiones. José Rivera,
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promover una alfabetización en los ámbitos escolar y familiar en el uso
de las nuevas tecnologías.
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