Área Violencia Doméstica y Maltrato
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Guillermo Portero sumó a sus estudios de Medicina los de Psicología. No pudo resistirse a la atracción de la especialidad forense para trabajar en casos judiciales. Ahora, su labor se centra en la violencia de género atendiendo tanto a las víctimas como a los agresores.
Siempre preguntamos por qué una mujer tolera el maltrato, pero ¿qué le pasa por la cabeza a un agresor?
El denominador común de los maltratadores es la diferencia entre los roles hombre y mujer. Se trata de una violencia estructural, donde el resto de factores cambian en cada caso: la personalidad del agresor, su educación, el ambiente donde vive, si consume algún tipo de sustancias.
¿La crisis económica influye?
No hemos notado un aumento especial a causa del incremento del desempleo. Pero evidentemente, el paro y los factores económicos generan irritabilidad, una menor tolerancia a cualquier tipo de estrés que hace que la persona salte antes. Si a ello le sumas otros factores, como una personalidad autoritaria y un carácter deprimido, puede que los episodios de violencia sean más violentos y frecuentes. Como ocurre con las drogas y el alcohol.
¿Cómo funciona la mente de un maltratador? ¿Cómo se justifican?
Generalmente, con tres mecanismos de autodefensa. El primero es la negación, el segundo es la racionalización: cuando dice que como ella ha hecho eso, yo hago lo otro. Significa que justifica su comportamiento proyectando sobre la mujer la responsabilidad. El tercer mecanismo típico es la minimización. Le restan importancia a lo sucedido: "Si yo sólo le levanté un poco la voz". Lo que intentan es justificar lo anormal como si fuera una conducta normal. Muy pocos hombres asumen los hechos.
Cuando se habla de maltrato, se menciona el psicológico y el físico. ¿Acaso el sexual no es abundante?
Sí, pero curiosamente no acuden a denunciar la agresión sexual. Imagino que algunas mujeres, aunque sepan que una relación sexual forzada es una violación, le adjudican una importancia menor si quien la lleva a cabo es su pareja. Como si fuera menos grave si quien viola es tu marido. En el despacho, cuando elaboramos su historia, llama la atención que denuncian ante comisaría que él le agarró del pelo y la empujó, pero no incluyen los relatos que aquí hacen de episodios de agresiones sexuales que desde el punto de vista judicial son auténticas violaciones. Es como si pasaran a un segundo plano, aunque sea un delito mucho más grave.
¿Aparecen en todos los casos de maltrato?
No, no en todos. No conozco la proporción, pero puedo decir que no son casos excepcionales.
¿Es mayoritario?
Tampoco. Diría que es de una frecuencia a tener en cuenta.
¿Cómo se justifican las mujeres para no abandonar a su agresor? ¿Utilizan los mismos mecanismos de defensa que ellos?
Por nuestra experiencia, vemos que las mujeres no perciben el maltrato si éste no es muy explícito. Todo el mundo es consciente que un tortazo es una violencia, pero las formas iniciales, que pueden ser hacer de menos o determinadas actitudes cercanas a la vejación, en mujeres todavía dominadas por sentimientos de amor no son percibidas como conductas de maltrato. La gente de fuera lo ve, pero ellas todavía no. Incluso las actitudes celosas están bien vistas en el comienzo de la relación. Ellas mismas dicen: Yo pensaba que era porque me quería. Lo ven como algo positivo hasta que los celo aumentan y se convierten en asfixiantes.
Entonces, ¿por qué no cortan el vínculo?
Porque la violencia no es algo continuo, sino que hay ciclos de violencia-arrepentimiento, con sus periodos de perdón y reconciliación, todo ello mezclado con sentimientos de amor y de dependencia emocional.
¿Cuándo rompen con esa dependencia emocional?
El paso decisivo suele ser un episodio violento concreto. Eso que antes era tolerable, ya no lo es y decide dar el paso de denunciar. Pero ahí no acaba todo. Muchas mujeres deciden retirar la denuncia. Por tanto, no resuelven el problema.
¿Cuántas?
Al día tenemos programadas veinte consultas, cuatro ó cinco no aparecen. Es un porcentaje importante que deberíamos estudiar.
¿Se puede arreglar una pareja que convive con violencia de género?
Técnicamente, habría que decir que sí. Pero si habláramos en porcentajes en casos de violencia estructurada, no de un primer episodio, la cifra es mínima, mínima, mínima.
¿Puede rehabilitarse un agresor?
En teoría, sí. Pero a las terapias los maltratadores acuden un tanto viciados: van para obtener algún tipo de beneficio judicial, no porque hayan hecho una reflexión interna concluyendo que quieran curarse.
¿Y la mujer maltratada puede modificar sus pautas para disfrutar de su futuro?
Las mujeres que pasan por un clima violento tardan mucho en recuperarse. Si inician relaciones nuevas, si la violencia ha sido muy estructurada, les cuesta partir de cero. Muchas reanudan otra vida de pareja y es totalmente distinta, pero durante un tiempo importante, muchas se preguntan "¿éste hombre también será igual?". Es absolutamente normal después de una situación tan traumática.

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