- La Justicia tramitó tres asuntos por presunto acoso escolar en el 2008.
- El perfil es de un alumno de 2º de ESO.
Unas cifras que, según se desprende de los datos aportados por el Gobierno regional, se mantienen estables y que, por tanto, dibujan una situación de convivencia en los centros educativos de «tranquilidad y en absoluto alarmante».
Sólo en una mínima parte de los casos en los que interviene la Consejería se detecta acoso escolar. De hecho, en todos los analizados, en tan solo 3 se han dado los condicionantes habituales constitutivos «claros» de este tipo de delito. En su término inglés bullying, el acoso se describe como una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un alumno o alumna contra otro, al que escoge como víctima de repetidos ataques. Esta acción provoca en las víctimas ansiedad, descenso de la autoestima, y cuadros depresivos, que dificultan su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes.
Perfil del menor conflictivo.
En los 48 casos en los que se solicitó la intermediación de la administración el pasado curso, los temas más habituales de queja fueron el aislamiento de un menor, burlas, trastornos graves de conducta de un alumno conflictivo, insultos, agresiones, robo de material escolar, niños que no aceptan normas, conflictos dentro y fuera del centro por problemática socio-familiar, amenazas y conductas desafiantes, entre otras.
El perfil del alumno que genera conflicto escolar es el de un niño que cursa segundo de ESO, aunque también se registran algunos casos en los últimos cursos de Primaria. La inmigración, según se desprende de los datos aportados por la Consejería, no ha incrementado la conflictividad en las aulas «porque la educación intercultural forma parte del currículum» y en tan solo dos de los 48 casos del curso anterior hubo componente racista.
La vía ordinaria para tratar posibles conflictos es el centro escolar, por eso muchos problemas no salen de este ámbito. No obstante, cuando llegan a la consejería, que trabaja en contacto directo con fiscalía, policía, servicios sociales y servicios sanitarios, se busca una solución pacífica al conflicto aunque, en ocasiones, se utilizan amonestaciones directas, privación del tiempo de recreo, cambios de grupos, pequeñas expulsiones y, en último lugar, medidas más serias.
Cuando se hace insoportable.
Tras el ámbito escolar y la mediación de la administración, la última vía es la denuncia. «Es como la violencia de género, el que llega a denunciar en el juzgado acoso escolar es porque ha tenido mucho que aguantar», explica el fiscal superior de La Rioja, Juan Calparsoro, para quien «hay una bolsa negra de delitos en este ámbito que no nos llegan porque a la gente le cuesta venir a un juzgado o ir a la policía. Porque piensa que pueden tomar represalias o que van a salir en los medios de comunicación».
De hecho, las cifras apenas varían año tras año y entre los asuntos que la Fiscalía de Menores tramitó durante el 2008, tres fueron por presunto acoso escolar, en el 2007 hubo 2; y en el 2006, otros 3.
En uno de los casos registrados en el TSJR, los presuntos autores eran tres menores que menospreciaban, vejaban e insultaban a otra menor, todos ellos alumnos de la misma clase. Tras un comportamiento reiterativo, el Juzgado de Menores dictó la medida de alejamiento para los tres jóvenes y paralelamente, se acordó con la Inspección Educativa que cambiara de centro escolar al alumno que había presentado un comportamiento más grave. Respecto a los otros dos se acordó el cambio de clase. Finalmente también se les impuso una medida de prestación en beneficio de la comunidad.
Extraído de http://www.larioja.com/20090416/rioja-region/educacion-intervino-casos-conflicto-20090416.html
Equipo de Investigación.
Área Violencia Doméstica y Maltrato.
Instituto Europeo Campus Stellae.
Correo electrónico.
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