Estudios han comprobado el íntimo vínculo que comparten el abuso de licor con la agresión entre parejas. Políticas dirigidas a una reducción general del consumo impactarían en la nociva relación.
UN NUEVO libro publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aporta evidencias, procedentes de 10 países, de que el consumo excesivo de alcohol está íntimamente asociado con un creciente riesgo de victimización y de perpetuación de violencia doméstica en hombres y mujeres.
Los resultados de la investigación, que hoy aparecen publicados en el libro Unhappy Hours: Alcohol and partner aggression in the Americas (Horas infelices: alcoholo y agresión de parejas en las Américas), vinculan la agresión física entre miembros de parejas íntimas con patrones de consumo de alcohol, edad y estado civil.
“La publicación del libro es la última contribución para un mejor entendimiento de la violencia doméstica y, por ello, para lograr intervenciones más eficaces para corregir este mal”, dijo Mirta Roses, directora de la OPS. “El mensaje del libro es claro: Políticas eficaces para reducir el consumo excesivo y dañino de alcohol en la población tendrán un beneficioso impacto en los índices de violencia contra la mujer”.
El libro, que se publicará en español y en inglés, presenta evidencias que demuestran que el consumo abusivo de alcohol está directamente relacionado con un riesgo tanto para la victimización como de perpetuación de violencia doméstica en hombres y mujeres de estos países.
El vínculo está fundamentalmente relacionado con el consumo episódico de grandes cantidades de alcohol, ya que no existe un patrón consistente que ligue la violencia doméstica con frecuencia en la ingestión de alcohol.
Los hombres son más proclives a haber estado bebiendo en el momento de la agresión en países donde la bebida es relativamente esporádica, y en los países donde se consumen grandes cantidades en cada ocasión, es el patrón típico de la mayoría de la región.
“Hace muchos años que sabíamos y nos ha preocupado el daño que la violencia doméstica ha causado a mujeres, niños e incluso a hombres en nuestra región”, afirmó Roses en el prefacio de la nueva publicación.
“También sabíamos que el alcohol es uno de los principales factores de riesgo de la carga de enfermedad en las Américas -sólo en el 2002, el alcohol fue responsable por más de 323 mil muertes y más de 14 millones de años de vida saludable perdidos debido a muertes prematuras y discapacidad”, agregó.
La investigación fue realizada como parte del proyecto Género, Alcohol y Cultura: Un Estudio Internacional (Genacis), relativo a actuales conocimientos en materia de agresión en parejas íntimas.
“El estudio de la OPS no solo aborda un aspecto no suficientemente tocado del dilema de la violencia, sino que avanza la metodología de la investigación al recolectar información detallada de cómo mujeres y hombres experimentan el evento. “¿Qué tan severo fue? ¿Cuál fue el nivel de miedo? ¿Qué tan disgustado/a estaba justo después de que ocurriera el incidente?”, señaló Lori Heise, investigadora del Gender Violence and Health Centre, de la London School of Hygiene and Tropical Medicine.
“Si usted habla con mujeres sobre sus experiencias de la violencia, ellas frecuentemente vinculan bebida y abuso, especialmente el beber del componente masculino de su pareja. Las mujeres han sospechado desde hace mucho lo que este estudio viene ahora a confirmar: que el riesgo de la violencia sube cuando los hombres beben copiosamente”, añadió.
Políticas sobre alcohol dirigidas a una reducción general del consumo, tales como aplicación de precios e impuestos especiales o con medidas regulatorias de publicidad, horarios y puntos de venta, pueden impactar en la reducción de la relación entre alcohol y violencia doméstica. Un estudio de la ciudad de Diadema, en Brasil, mostró que la reducción de los horarios establecidos de venta de bebidas alcohólicas resultó en un 30 por ciento menos de llamadas a la policía referentes a violencia contra la mujer.
“En vista de la evidencia respecto a la relación entre consumo de alcohol y violencia doméstica, se deben promover políticas eficaces para reducir el fuerte consumo episódico de alcohol como parte integral de las políticas y programas de reducción de la violencia doméstica. Más allá del nivel de desarrollo o cultura, está claro que se necesita actuar para abordar la violencia doméstica relacionada con el alcohol”, comentó Maristela Monteiro, asesora de la OPS en Alcohol y Abuso de Sustancias.
El estudio reveló, asimismo, que la agresión doméstica disminuía con la edad y era menos probable entre parejas legalmente unidas, en comparación con parejas cohabitantes, solteras o divorciadas/separadas.
Extraído de http://www.cope.es/sociedad/15-03-09--alcohol_base_coctel_violencia_domestica,37903,1,noticia_ampliada
Equipo de Investigación.
Área Violencia Doméstica y Maltrato.
Instituto Europeo Campus Stellae.
Correo electrónico.
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