¿Amor o maltrato juvenil?

La muerte de Marta revela que muchas jóvenes asumen la violencia en sus relaciones. Un 80% de chicas y un 75% de chicos no relacionan la falta de amor con el maltrato.

El caso del asesinato de Marta del Castillo, la menor gaditana que murió como consecuencia de los golpes que le propinó Miguel C.D., tal y como confesó él mismo a la Policía el pasado fin de semana, reabre de nuevo el debate sobre los comportamientos agresivos y la violencia de género que se da entre los adolescentes; las causas, el origen de mitos, las creencias, la educación y los roles sociales que perpetúan comportamientos basados en la desigualdad entre chicas y chicos.

Es cierto que las campañas, la información y la educación está calando en la sociedad y en nuestros jóvenes mayoritariamente. Pero aún así, cuando surgen comportamientos violentos entre adolescentes, sean o no del mismo sexo, "se produce un denominador común: la falta de medida sobre las consecuencias y la práctica ausencia de compasión, y a veces entre las chicas, las peleas comportan más violencia que las que se dan entre varones", según coinciden en señalar varios expertos consultados por La Opinión de Tenerife.

Algunos datos, extraídos de estudios elaborados en los últimos meses en Canarias, facilitados por el Instituto Canario de la Mujer, señalan que el 23% de los adolescentes entrevistados considera que el lugar natural de la mujer sigue siendo la cocina y las tareas domésticas. Este dato es llamativo pero lo es más el hecho de que un porcentaje muy similar de chicas asumen esa misma respuesta.

Un estudio elaborado por la psicóloga Ana Meras Llibre sobre la Prevención de la Violencia de Género en adolescentes de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años donde revela que "un 80 por ciento de las chicas y un 75 por ciento de los chicos no relaciona la falta de amor con el maltrato. Piensan que se puede agredir, hacer sufrir y causar daño a alguien que queremos". También "las chicas consideran, más que los chicos, que el maltratador pierde el control y se pone nervioso; que los chicos y chicas coinciden en que las mujeres aguantan los malos tratos por miedo y por los hijos. Además, ellas piensan en no saben donde acudir, en que las víctimas lo soportan porque están enamoradas y tienen baja autoestima. Ellos encuentran, muy de lejos, una tercera causa a los malos tratos, y es que están enamoradas".

La educación en valores.

El profesor del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de La Laguna, Fernando Barragán Medero, que ha elaborado, entre otros, un programa de prevención de violencia en adolescentes señala que "se registran datos donde diariamente hay actos de violencia entre chicos, chicas y en parejas" debido a que "se fomenta abiertamente la violencia, parece que hay cierta tolerancia; en el deporte, en la televisión, en la música o en los propios centros educativos, pero también se debe a que se ha producido un cierto abandono en la responsabilidad de las familias para educar a los hijos, un abandono o delegación de esa función a las escuelas y los profesores; luego, las agresiones entre países, las masacres. La violencia está presente en todos los aspectos de la vida, aunque la mayor parte de la juventud no es violenta", dice. Por ello, Barragán Medero pone el énfasis en que "hay que seguir trabajando en los centros educativos y las familias deben involucrarse más para no permitir la aparición de comportamientos violentos, insultos o vejaciones".

Por su parte, el psicólogo forense y primer Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Javier Urra, afirma que "los jóvenes en España no son violentos, sí muy irrespetuosos. Ahora bien, los que emplean la violencia son muy violentos y, además, añaden un componente lúdico".

Asimismo, destaca que pareciera "que la juventud ha asumido más la igualdad en relación a generaciones anteriores, pero ocurre que hay algunos jóvenes que son profundamente machistas, narcisistas, hedonistas, nihilistas; son posesivos y no interpretan bien que una chica rompa una relación él; entienden la igualdad en derechos, el debate y la discusión hasta que su pareja lo pone en tela de juicio, si además lo hace ante su grupo de amigos es cuando se desatan las conductas agresivas porque su yo hiperatrofiado queda en entredicho. Lo que ocurre con algunas chicas, en una sociedad más igualitaria, es que adoptan una actitud ofensiva, al ataque verbal, al insulto. Ambos comportamientos unidos generan, en ocasiones, unas reacciones sorpresivas para ellos mismos, pero esperadas para el experto".

"Ahora no se puede reinsertar"

El profesor de la ULL Fernando Barragán señala, en torno a las manifestaciones populares en torno a la petición de cadena perpetua para los maltratadores o agresores sexuales, que "la cadena perpetua no sería la solución, abogo por un aumento de las penas de prisión, que se cumplan íntegramente y sobre todo que en ese tiempo se lleve a cabo una labor de reorientación y reeducación del agresor con terapias específicas pues, de momento, con los programas que yo conozco, ningún maltratador puede ser reinsertable en la sociedad, no hay éxitos notorios porque los maltratadores suelen ser reincidentes".

Para Javier Urra, en relación a lo trascendido del caso de Marta del Castillo y los ahora detenidos "cabría preguntarse el porqué de la reacción tan amoral del presunto asesino y de aquellos que colaboraron con él. Sus antecedentes, porque está claro que un chico sano no mata, cualquier muchacho sano no llama a un colega para desembarazarse del cuerpo de una persona. El tal Miguel C.D., responde al perfil de un joven incapaz de amar; rodeado de menores a las que no se entrega pero con comportamientos de celos".
Aumentan las denuncias

Durante el pasado año de 2008, un total de 149 jóvenes de menos de 18 años denunciaron a través de Servicio de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia del Instituto Canario de la Mujer, en el 1-1-2 sufrir malos tratos dentro del ámbito familiar o con sus parejas. Se trata del año en el que se ha registrado un mayor número de llamadas por este motivo desde que empezara a funcionar el 1-1-2 en 1999. Así, en 2007 se produjeron 117 denuncias; en 2006 se hicieron 84 llamadas; en 2005 fueron 74, en 2004, se realizaron 78; el año anterior se produjeron 64; en 2002 denunciaron 44 menores; en 2001 las denuncias ascendieron a 68, las mismas que en 2000, el primer año con registro de denuncias de este tipo en el 1-1-2.

Si bien en canarias un total de 13.139 mujeres denunciaron en 2008 a través del 1-1-2 haber sufrido algún tipo de maltrato o violencia contra las mujeres, en toda España se registraron en los diferentes servicios de atención a las víctimas de la violencia un total de 140.000 denuncias, lo que supuso una media diaria de 400 mujeres que denunciaron malos tratos. Pero si cualquier cifra en este sentido es terrible y dramática, lo es aún más el conocer que en el 40 por ciento de los casos de malos tratos registrados a lo largo del año pasado hubo víctimas menores de edad que los padecieron junto a sus madres.

Extraído de http://www.laopinion.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009022200_9_201819__Sociedad-Amor-maltrato-juvenil

Equipo de Investigación.
Área Violencia Doméstica y Maltrato.

Instituto Europeo Campus Stellae.

Correo electrónico.

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