Esther Antero, Presidenta de ACOVIDEM: «Mantener una situación de maltrato te mata en vida»

Pide que los recursos humanos y económicos sean acordes con lo que se considera una «lacra social».

Su ex marido, que intentó matarla con un cuchillo en la Parte Vieja de Donostia en 2002, cumple una condena de doce años. Médico de profesión, Esther Antero fundó en 2006 la Asociación Contra la Violencia Doméstica y en Defensa del Menor (Acovidem). Pide más recursos para proteger a las mujeres cuya vida está en riesgo.

- La violencia contra las mujeres, ¿se da en todas las clases sociales?

- No es exclusiva de un ambiente o una clase social. Hay quien quiere una esclava a su servicio; quien tiene envidia de su mujer porque social o profesionalmente ha llegado más lejos o quien piensa que tiene derecho a marcar las directrices de su compañera porque una mujer autónoma puede menguar su sensación de hombría. La situación cada vez se tensa más y te das cuenta de que salir de esa espiral puede resultarte muy peligroso, pero quedarte en ella te puede matar en vida.

- Y la mujer decide salir.

- El tiempo en que tomas esa decisión es muy duro y te preparas para lo peor. Intuyes por dónde pueden derivar las consecuencias y ello, en muchos casos, es un freno para sacar los pies. Pero cuando tomas la decisión de salir adelante se da una extraña mezcla de tranquilidad por la decisión tomada y estrés, por la alerta continua que tienes que mantener.

- ¿Qué tienen en común los hombres que agreden a las mujeres?

- No hay una tipología específica. Hay formas diversas de personalidades violentas. Si tuviese que resaltar un rasgo común diría que casi todos creen que tienen derecho a hacer lo que hacen y que ellos son las víctimas. La palabra responsabilidad no va con ellos.

- Dice Miguel Lorente, delegado del Gobierno contra la violencia de género, que tras el problema hay valores que conforman el orden social. ¿Está de acuerdo?

- Estoy de acuerdo con eso y con muchas reflexiones de Miguel Lorente respecto a la violencia de género y sus repercusiones para la mujer y los menores.

- Las mujeres que llaman a Acovidem, ¿vivían engañadas?

- Las mujeres no viven en babia. Son conscientes de la situación y son infelices. Están asustadas y temen enfrentarse al futuro. Piensan que no van a ser capaces de vivir por sí mismas. La apuesta de vida que hicieron hace años se hace añicos. Todo el mundo a su alrededor lo ve muy claro y ellas son las últimas en aceptarlo.

- ¿Abundan los malos tratos psicológicos?

- No siempre hay daños fisicos pero, si los hay, coexisten con los psicológicos, que se producen siempre previamente. Habitualmente es una violencia bien diseñada y planificada para que sea invisible al máximo

- ¿Aumentan los casos? ¿Cómo son las mujeres que les llaman?

- No sé si aumentan. Pero no disminuyen. Las mujeres que llaman son de distintas edades, aunque predominan las de entre 35 y 50 años. Muchas tienen su propio trabajo y medios para salir adelante. Otras deben comenzar de cero. Hay quien está decidida a emprender su vida por otros derroteros y quien presenta dependencia afectiva hacia el agresor.

- En 2006 dijo que las denuncias eran sólo «la punta del iceberg». ¿Sigue pensando lo mismo?

- La violencia que se denuncia sigue siendo sólo una parte muy pequeña de la existente y queda diluida. Se mantiene el descrédito hacia lo que las mujeres denuncian y quedan desprotegidos casos en los que existe un riesgo terrible. No se le puede pedir a una mujer que denuncie y abandonarla a su suerte mientras se resuelve el proceso judicial. Hay que asegurarse de que se ponen todos los medios para que siga viva.

- Y faltan los medios...
- Con la prevalencia del problema, los recursos humanos y económicos tendrían que ser mucho mayores. Hay que revisar muchos procedimientos e imaginar qué haría cada uno si el problema se diera en su ámbito familiar.

- ¿Cómo y cuándo terminará el problema?

- La educación va a ser un pilar importante pero dará sus frutos a medio y largo plazo. De momento, hay que asegurar la protección de la vida de muchas mujeres y terminar con la impunidad de los agresores que maltratan y vulneran las órdenes judiciales de alejamiento.

- Su deseo.

- Transmitir a las mujeres que merece la pena recorrer el camino para salir adelante. Que son capaces, que se quieran y se respeten a sí mismas. A la sociedad, que comparta la alerta con la mujer afectada. Y pediría una voluntad de cambios y soluciones, afrontando el problema con ganas.

Extraído de http://www.diariovasco.com/20090111/al-dia-local/mantener-situacion-maltrato-mata-20090111.html

Equipo de Investigación.
Área Violencia Doméstica y Maltrato.

Instituto Europeo Campus Stellae.

Correo electrónico.

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