En los tres años de andadura de la Ley de Violencia de Género adivina más claros que oscuros. Cree que ha llegado el momento de revisar las penas y reniega de quienes hacen del maltrato un espectáculo.
-La Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género acaba de cumplir tres años. ¿Milita entre los que piensan que ha sido un fracaso?
-No, pero toda ley debe ir acompañada de un presupuesto, que no siempre se cumple. En la parte de prevención y educación falta mucho por desarrollar. En los juzgados trabajo al límite de las posibilidades. Pero el balance es positivo porque el número de denuncias ha aumentado y eso significa que la gente se conciencia y ve este delito como un delito público y no como una cosa que ha de quedar en el ámbito doméstico.
-57 mujeres muertas, la mitad no había denunciado y la mitad de las que denuncian son inmigrantes. ¿Qué le dicen estos datos?
-Merece una reflexión. La inmigración nos ha hecho enfrentarnos a una realidad a la que no estábamos acostumbrados. Por otro lado, el aumento del número de denuncias implica un aumento de la concienciación social. Quienes no han acudido al juzgado difícilmente pueden ser objeto de medidas de protección. Las muertes son la punta del iceberg. Se están poniendo muchos medios y muchas muertes se están evitando.
-¿Cómo se puede aliviar el vía crucis que para una maltratada supone denunciar a su agresor?
-Acudir a un juzgado es desagradable y eso no se puede obviar, pero los juzgados de violencia sobre la mujer han supuesto un avance importante porque evitan la dispersión de causas entre distintos juzgados o partidos judiciales.
-¿Cree llegado el momento de revisar las penas por maltrato?
-¿Cree llegado el momento de revisar las penas por maltrato?
-Creo que sí, creo que habría que poner medios para que se llevaran a efecto algunas de las medidas previstas como los cursos para maltratadores o los trabajos en beneficio de la comunidad. No hay plazas suficientes. También hay que avanzar mucho en orden a la prevención, la telealarma y todos estos sistemas... Es cuestión de medios materiales. Hay que dotar a la ley de medios presupuestarios suficientes.
-¿Hay que endurecer las penas?
-La solución de los problemas no está en el Código Penal. Es el último recurso y endurecer unas penas previstas no es solución, sino que hay que ponerla antes. La Ley de Violencia ya endureció las penas para los delitos leves, pero no para los graves, como la violación o el homicidio.
-¿Un maltratador es recuperable?
-Las penas están orientadas a la rehabilitación y reinserción social y hay que creer que es posible. No todos son recuperables, pero hay algunos que sí, sobre todo cuando deviene de factores educacionales. Se trata de hacerle ver la realidad de otra manera, de hacerle ver que la educación ha de ser en igualdad, que las mujeres no somos un objeto o una propiedad.
-¿Hay mujeres que recurren al juzgado con frivolidad?
-Lo de las denuncias falsas es un mito. Cualquiera sabe que para conseguir un divorcio es más rápido y menos sangriento acudir al Derecho Civil. Sí es cierto que hay muchas mujeres que dicen que lo que quieren es dar un escarmiento, pero en realidad están dándonos noticia de un hecho delictivo. No hay que olvidar que el hecho de amenazar, aunque pueda parecerle a alguien una tontería, es un delito.
-Pero se activa la maquinaria judicial y luego salen juntos del juzgado...
-Ese es el problema, pero ahí no podemos entrar. El hecho es un delito público y hay que perseguirlo. Es como si una señora denuncia un robo y luego perdona a quien le ha robado y le invita a su casa a comer.
-¿Entiende que alguna víctima se arrepienta de haber dado el paso de denunciar?
-Sí, perfectamente. Hay algunas, con hijos, con dificultades para salir adelante, que dicen que si lo llegan a saber no denuncian. Otras se arrepienten por la dependencia emocional.
-¿Se debe incapacitar a la víctima con dependencia emocional?
-¿Se debe incapacitar a la víctima con dependencia emocional?
-El término incapacidad me parece excesivo. Pero cuando la víctima dice que no quiere continuar, deberíamos valorar por qué lo hace: hay veces está amenazada por el agresor o presionada por su propia familia.
-¿La renuncia de la víctima a continuar es el principal obstáculo que se encuentra un fiscal?
-Los obstáculos son dos: que los hechos se cometen en la privacidad del hogar y es difícil obtener más pruebas que la mera declaración de la víctima y que se eche atrás, se retracte y no quiera seguir.
-¿Se debe eliminar el derecho que tienen a no declarar contra el marido agresor?
-Este precepto estaba pensado para testigos que ven que un pariente comete un delito, pero no contra ellos como víctimas. Debería ser, cuanto menos, objeto de revisión.
-El 50% de las sentencias dictadas por los juzgados de lo Penal son absolutorias. ¿No le parece mucho?
-Esa estadística es perversa porque no tiene en cuenta los juicios rápidos que se celebran en los juzgados de violencia sobre la mujer que acaban con una conformidad y, por tanto, son sentencias condenatorias.
-¿Qué opina de la unidad de seguimiento de maltratadores que funciona en Alicante?
-Toda medida que pueda salvar vidas ha de ser acogida con alegría. El problema es su incardinación en el sistema legal. Depende de la voluntariedad del maltratador, depende de que quiera ser controlado y chocamos también con las posibilidades que tiene la Policía ante personas que ya han cumplido una pena o que ni siquiera han cometido el delito.
-¿Qué se debe hacer con una mujer que favorece el quebrantamiento de la orden de alejamiento?
-Hablar con ella, informarle del elenco de posibilidades que tiene a su disposición para que pueda tomar la decisión adecuadamente.
-¿Cuál es el momento más crítico para una maltratada?
-Cuando vuelve a su casa después de haber estado en el juzgado, de llorar, de ver al padre de sus hijos engrilletado...En casa las cosas se van enfriando y ése es el momento en el que toman la decisión de no seguir adelante.
-Apelo a su doble condición de portavoz y de fiscal de violencia doméstica, ¿qué hacen mal los medios de comunicación?
-Está mal el espectáculo gratuito, el que vaya a declarar gente frivolizando el tema, como la persona que acude a exculpar a su maltratador -en alusión al caso del profesor Neira y de Violeta Santander- o los supuestos entre famosos o famosillas que salen ahora a contar un maltrato de hace 20 años. Sería positivo que se dieran buenas noticias de mujeres que han salido del pozo, que evitan agresiones. Es importante trasmitir que los maltratadores tienen un castigo.
-¿Y no cree que parte de la culpa es achacable al hermetismo de las fuentes oficiales?
-Claro que sí. Jueces y fiscales adoptan unas prevenciones que parece que la prensa tiene cuernos y rabo. Es más positivo dar la noticia real y bien dada .
-Defendiendo esa postura y como portavoz, ¿es consciente de que aún queda mucho camino por recorrer?
-Hay mucho camino por recorrer. Hay compañeros que colaboran y me facilitan toda la información e incluso me hacen parte del trabajo; hay otros que más o menos colaboran y hay otros a los que hay que sacarles las cosas mediante tortura. Es muy difícil hacer entender que la apertura beneficia a la imagen de la Fiscalía. Aún queda mucha gente que no está convencida de lo importante que es la transparencia. El fiscal es el gran desconocido, la gente nos ve como el que acusa y se olvida de que nosotros defendemos la legalidad. No somos el malo de la película.
¿Y por qué tanta prevención?
En algunos casos se debe a experiencias negativas, porque no todos los periodistas son iguales. Pero hay un hermetismo secular, se ve a la prensa como enemigo que no busca la verdad sino una noticia escandalosa.
Extraído de http://www.abc.es/20081201/valencia-valencia/entiendo-algunas-victimas-arrepienten-20081201.html
Equipo de Investigación.
Área Violencia Doméstica y Maltrato.
Instituto Europeo Campus Stellae.
Correo electrónico.
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