Urra, que trabaja como psicólogo forense en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y Juzgados de Menores de Madrid desde 1985, participó en una jornada sobre prevención de la violencia en los jóvenes, organizada por el Instituto Aragonés de la Juventud (IAJ). Ante 150 educadores, Urra dio algunas pautas que permitirán a quienes trabajan con menores detectar conductas violentas. El especialista estuvo acompañado por la directora del IAJ, Marta Aparicio.
En una rueda de prensa previa a la jornada de trabajo, Javier Urra advirtió, de entrada, que en sus 30 años de actividad profesional nunca le han pedido en una conferencia de prensa que diga algo positivo de los jóvenes, a quienes se asocia inmediatamente a problemas como la violencia, la anorexia o la bulimia. “La sociedad tiene distorsionada la imagen de la juventud”, lamentó. “Ayer dos jóvenes degollaron a una menor, pero eso no es más noticia que dos mayores que mataron a sus mujeres”, añadió.
Para manejar una sociedad “atractiva, compleja y donde existe la incertidumbre”, Javier Urra centró su intervención ante los educadores en la psicopatología social e incidió también en aspectos que considera esenciales como el lenguaje, “una batalla que estamos perdiendo”, el humor o la muerte. “Creo que no se siente más de lo que se es capaz de decir”, aseveró en la rueda de prensa, y observó que en la cárcel hay muy pocas mujeres, “porque se expresan mejor y utilizan el lenguaje como un imán prosocial y como un puente afectivo”.
Además del lenguaje para “expresarse o para hablarse a uno mismo”, el psicopedagogo valoró también el humor como un pilar fundamental sobre el que descansa el respeto a los demás. “Hay que reírse de sí mismos, tener humor y relativizar las cosas”, consideró.
Y junto con el lenguaje y el humor, aconsejó que se tenga también presente el tema de la muerte. “No debemos alejar a los chicos de una realidad que nos acompaña a todos”.
“La vacuna contra la violencia hay que buscarla en los campamentos, en el contacto con la naturaleza, en la práctica del deporte, en tener un sentimiento de trascendencia de la vida. Decir a los jóvenes no seas violento es una pérdida de tiempo absoluta”.
Aunque Javier Urra comentó que esta sociedad no es más violenta que otras anteriores, recordó que “el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor” y, aunque el grueso de la jornada lo dedicó a hablar de los jóvenes en general, el psicopedagogo navarro dedicó un tiempo a hablar de los chicos que están en conflicto, de los que cometen delitos, y a cómo hay que trabajar con ellos para rehabilitar a un porcentaje elevado. En España, un 8,5 por ciento de los jóvenes que han cometido un delito son reincidentes y en Aragón se registra un porcentaje muy similar. Urra consideró que no es un número demasiado elevado, pero “para algunos es una forma de vida ya”.
En este momento, el experto valoró los medios y el trabajo que se realiza en la Comunidad aragonesa. “Aragón es una de las comunidades que está funcionando francamente bien, que ha dispuesto de centros de medio abierto, tienen sistemas de mediación que no hay en otras Comunidades Autónomas. Aragón está implementando medios tecnológicos y sobre todo humanos importantes”.
Al preguntarle por las sentencias del popular juez Emilio Calatayud, Urra recordó que en Aragón los jueces están obrando de manera similar desde hace ya quince años. “Lo que ocurre es que Emilio lo explica muy bien, pero aquí se están mandando trabajos de limpiar graffitis o trabajar en granjas y en benficios de la comunidad”, comentó.
LEY DE RESPONSABILIDAD DEL MENOR
Javier Urra participó de forma muy activa en la elaboración de la Ley de Responsabilidad del Menor. “La Ley empieza a los 14 años y acaba a los 18, y ahora tenemos dudas, porque ha habido hechos lamentables como el de un niño detenido con 12 años por intentar abusar de niñas de 6 años”. Ante sucesos de máxima violencia, se planteó que quizá habría que contemplar la petición del líder del PP, Mariano Rajoy, o del Fiscal Jefe de Cataluña de rebajar la edad de responsabilidad a los 12 años. En muchos casos, los Servicios Sociales no son capaces de resolver estas situaciones, pero “por culpa de los padres”, dijo Urra, porque “hay muchos padres que defienden a los hijos, hagan lo que hagan”. Bajar la edad, añadió, es un fracaso social, “pero no quiere decir que no haya que hacerlo”.
Javier Urra no se mostró partidario de modificar la edad establecida, hasta los 17 años incluidos, para juzgar a una persona con esta ley, porque según declaró, sistemas como el alemán que valoran la responsabilidad de cada menor podría crear “una inseguridad absoluta”, porque dejaría en manos de un psicólogo la pena correspondiente.
La Ley de Responsabilidad del Menor establece un máximo de diez años de privación de libertad. “Lo que no se consigue en ese tiempo, no se va a conseguir. Otra cosa es que haya padres de víctimas que estén buscando aspectos vindicativos, que entiendo aunque no comparto. Otros padres piden puramente equilibrio y justicia como el padre de Mari Luz, con el cual tengo mucha relación y me parece un hombre muy equilibrado”.
La Ley de Responsabilidad del Menor está funcionando muy bien en España, a pesar de algunos casos excepcionales entre los que citó el de Sandra Palo o Clara García. “Como padre y ciudadano parecen sanciones pequeñas, pero yo como experto, he trabajado en centros de menores y me han puesto un pincho en el cuello, lo que no se consigue en ese tiempo hace que el chico se animalice contra la sociedad”, dijo.
“También se pide que se endurezca más la violación, pero saldrá gratis que maten a la mujer abusada. Estas cosas hay que medirlas bien”, añadió.
Por el contrario, manifestó que sí existe el deseo de endurecer las leyes en relación a los pederastas. “Soy experto en violadores en serie, he estado en casi todas las cárceles españolas estudiándolos y reinciden porque no piensan en la víctima, no tienen compasión, no se sensibilizan. Yo sí creo que los abusadores sexuales tienen un mal pronóstico y que hay que anteponer el derecho del niño a no ser de nuevo victimizado”.
“EL PEQUEÑO DICTADOR”
“El pequeño dictador, cuando los padres son las víctimas”, uno de los libros más exitosos de Javier Urra, le ha deparado anécdotas muy reveladoras. Según explicó, cuando firmaba ejemplares, mujeres embarazadas se lo pedían para evitar que los hijos se volvieran contra ellas cuando nacieran, y personas mayores, le exigían prudencia en la dedicatoria, porque el libro era para sus hijos y no querían “molestarles”.
“Cuando hablo del pequeño dictador, del niño que agrede a su madre, hablo de la violencia de género. Cuando un niño de 17 años pega a su madre es un pronóstico muy malo para su futura pareja”, comentó.
Otro de sus libros, “Qué ocultan nuestros hijos, que callan los padres”, recoge 5.000 respuestas de padres e hijos, muchas de ellas de Aragón, que explican muchas situaciones de lo que ocurre en los hogares. “Hacen falta en este trabajo políticas legislativas e implicación de medios, pero también entrar en lo profundo, en lo que no se dice”, estimó.
SOCIEDAD HEDONISTA
Javier Urra encuentra parte de la explicación a la violencia de algunos jóvenes en que se está creando una sociedad hedonista, muy sobreprotectora. “¿A todo el mundo le va a afectar la crisis? A los hijos no, la paga no se les va a recortar”, reflexionó.
“Los pediatras están agotados. Niño que tiene mocos, niño que lo llevan todos los días. Es un rol, una necesidad de ser superpadres, superman, superwoman; en el sexo, en la pareja, hacerlo todo perfecto”.
Abogó por la responsabilidad de los padres y recordó que toda conducta tiene una repercusión. “Que cada 14 kilómetros en España haya un puticlub, habrá que plantearse algo. Ustedes sacaron hace un par de años en Aragón un libro magnífico que se titula ‘Nadie va de putas’ y es genial. Entonces, ¿quién va? Es un estudio completísimo de las ciudades de Aragón, quién va, cómo va, qué negocios se firman. No puedes decir a un chaval no hagas botellón y estar puesto de coca; no hagas acoso escolar y machacar a tu compañero de la redacción. Los chicos lo captan”.
Puntualizó que hay muchas personas que se relacionan correctamente. “Cuando dicen: Mi hijo me ha salido así; digo: Esto no es un espárrago, los hijos no salen, se forman. Ni salen bien ni salen más”. Y, aunque admitió que los hijos también tienen una corresponsabilidad, consideró esencial “la educación” que reciben.
Javier Urra recomendó también educar a los niños en el “no sectarismo”, mostrarles una idea poliédrica de la sociedad, para que después tengan su propia opinión, y subrayó la idea, frente a quienes abogan por educar a los niños en su propia casa, de que la escuela no es sólo un derecho y una obligación, sino un escenario imprescindible para que el niño juegue, dialogue y se relacione con otros chavales.
Extraído de http://www.diariodelaltoaragon.es/index.php?mod=noticias&mem=detalle&relcategoria=1019&idnoticia=317721
Equipo de Investigación.
Área Violencia Doméstica y Maltrato.
Instituto Europeo Campus Stellae.
Correo electrónico.
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