Una de cada cuatro mujeres sufrirá malos tratos en Estados Unidos. Cada nueve segundos hay un nuevo caso de violencia doméstica. Alrededor de 8.8 millones de niños son testigos de abusos en sus hogares cada año. Son datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades del gobierno de Estados Unidos; datos reales sobre los hogares estadounidenses, sobre las vidas de mujeres que dejaron de vivir por sus compañeros sentimentales.
En este mes dedicado a concientizar a la gente de este grave problema social, las asociaciones de ayuda a las mujeres maltratadas organizan eventos y muestran una salida a quienes lo sufren. SPARCC en Sarasota y HOPE en Manatee abren sus puertas y enseñan cómo trabajan y cómo devuelven la vida a muchas mujeres.
LA ACEPTACIÓN DEL PROBLEMA.
“Cuando las mujeres vienen buscando ayuda, lo primero que decimos no es “tienes que dejar a tu marido” si no que nos sentamos con ellas y hablamos de su seguridad, diseñamos un plan de emergencia sdesean volver a sus casas, y les proporcionamos números de teléfono por si necesitasen ayuda a cualquier hora”, dice Jessica Hays, directora de la Conciencia Comunitaria en SPARCC.
Más de 5,000 personas recibieron orientación psicopedagógica en las dos asociaciones de la zona en el último año. Esta es la principal tarea de los centros. Allí acuden mujeres que se preguntan cómo evitar la violencia doméstica o si sus compañeros sentimentales son maltratadores potenciales. “En los lavabos de consultas médicas dejamos tarjetas con 16 aspectos sobre cómo saber si su marido o novio es un maltratador”, dice Jessica. Y es que este tipo de violencia entra en la vida de las personas sin que se den cuenta.
“Al principio piensas que son celos y hasta crees que lo hace porque te quiere”, dice una mujer hispana víctima de la violencia doméstica y a quien a partir de ahora nos referiremos como María, nombre ficticio para salvaguardar su seguridad. “Todos los días me esperaba en la puerta de la escuela, me llevaba a casa, me llamaba continuamente… hasta que empezó a darme cachetadas en la cara porque decía que miraba a otros hombres. Pronto aprendí a mirar al suelo y a no tener amigos ni a comunicarme con mi familia”, narra María.
Para evitar situaciones como estas, fruto de la falta de experiencia y conocimiento, SPARCC celebró cerca de 500 presentaciones ante 12,000 personas en las escuelas delcondado de Sarasota en el último año. “Tu novio no tiene por qué agarrarte del brazo cuando te llama”, remarca Jessica. Y es que la mayoría de los maltratos suceden entre mujeres de 16 a 24 años de edad.
LA LLAMADA.
En 2007 más de 1,300 llamadas fueron atendidas en la línea de ayuda 24 horas en HOPE, mientras que 7,543 avisos fueron registrados en la línea de SPARCC. Unos datos que revelan la gravedad del asunto y la realidad de muchas mujeres y niños.
Después de pedir asesoramiento, la llamada de teléfono es el primer paso para salir de este tipo de relaciones. “Las mujeres indocumentadas no tienen que callarse. Pueden acudir a nuestra asociaciones y no les vamos a pedir sus papeles ni vamos a reportarlo a la policía”, detalla Jessica. Pero hasta que ese día llega, las mujeres sufren día tras día compartiendo la casa con su mayor enemigo.
“Yo aguanté 15 años solo para que mis hijos crecieran en una familia, con su padre y su madre”, justifica María. Ella acudió al hospital en numerosas ocasiones debido a las palizas que le daba su marido, sufrió un ataque al corazón, se le inmovilizó el ojo derecho y tiene lesiones cerebrales permanentes que le producen ataques epilépticos. “Cada vez que salía de la cárcel me llamaba por teléfono y me decía ‘la próxima vez sí te vas a enterar’, así que aprendí a callarme porque sino sería peor”, recuerda María con una frialdad fruto del paso del tiempo y de su fortaleza.
María decidió denunciar los hechos el día que su marido tocó a su hijo. “Yo pensaba que él no pegaba a nuestros hijos porque nunca le vi, pero un día llegué del trabajo temprano porque me encontraba mal y vi cómo tenía a mi hijo contra la pared sujeto por el cuello. Me abalancé sobre él. Estaba borracho. En cuanto se durmió cogí a mis niños y me fui a una organización de ayuda a mujeres maltratadas”.
EL CENTRO.
Tanto HOPE como SPARCC cuentan con refugios seguros abiertos las 24 horas del día. 304 mujeres y 276 niños fueron acogidos en los dos recintos disponibles en la zona. “Incluso pagamos noches de hotel muchas veces, porque no tenemos suficiente espacio debido a todas las mujeres que vienen”, puntualiza Laurel Lynch, directora de HOPE.
“Todas cuando llegan se sientan y cruzan los brazos como abrazándose, y solo miran al suelo”, dice Jessica. En seguida se pone en marcha el dispositivo de acción y se les ofrece refugio así como asesoramiento para solicitar ayudas económicas. “El principal problema es el dinero. Muchas veces dependen de sus maridos económicamente y por eso intentamos educarles sobre cómo sobrevivir y ser independientes”, asegura Laurel desde la dirección de HOPE. Pero además, se les facilita información sobre dotaciones económicas gubernamentales para víctimas de abusos, cupones de comida, etc.
“Intentamos devolverles el poder poco a poco. Tienen que hacer las cosas ellas mismas, y decidir por primera vez después de mucho tiempo. Les decimos ‘es tu vida, tú decides’ ”, asegura Jessica. Y es que lo más importante es la confianza y seguridad personal. Las víctimas de violencia doméstica pierden su autoestima. “Se sienten culpables por permanecer al lado del hombre que las maltrataba, pero eso es manipulación”, especifica Jessica. Además, Laurel asegura que “la violencia es culpa al 100 por cien de la persona violenta. Es solo cuestión de tiempo que ellas empiecen a creerlo también”.
Pero en estos centros no solo se asesora a las mujeres sobre sus opciones legales y financieras. Los niños forman una parte muy importante hayan sido o no objeto de abusos o testigos. “Si son víctimas se informa a sus madres sobre el Centro de Protección Infantil, y si han sido testigos de malos tratos, tenemos grupos de terapia donde les enseñamos que esa violencia no es normal”, dice Jessica.
UNA PUERTA ABIERTA.
“Lo más importante es pedir una orden de alejamiento”, informa María desde su experiencia. Ella lleva más de diez años viviendo en Sarasota, y aunque su ex marido también se encuentra en la zona, se siente segura, independiente y llena de vitalidad. Como ella hay muchos casos de éxito. “Lo que hacemos funciona, pero las noticias malas es que no todas vienen a pedir ayuda”, dice Laurel Lynch.
Uno de los principales problemas se centra en las mujeres inmigrantes. Desde HOPE y SPARCC aseguran que no informan a la policía sobre las situación legal de las mujeres. Pero además, el gobierno de Estados Unidos tiene en funcionamiento dos tipos de visados destinados a las mujeres víctimas de violencia doméstica:
1. Visado VAWA (Violence Against Women Act). Dedicado a las esposas o hijos de residentes permanentes o ciudadanos estadounidenses que solicitan estatus legal en el país sin estar bajo la tutela de sus maridos. “De este modo se les permite salir de la situación abusiva en la que se encuentran y no tienen que depender de sus maridos para residir en Estado Unidos”, detalla Lisa Cochrane, abogada en Gulfcoast Legal Services Inc.
2. Visado U. Diseñado para beneficiar a los individuos indocumentados que han sido víctimas de un crimen, como por ejemplo la violencia doméstica. La víctima debe cooperar con la policía para perseguir al culpable. “Está designada a mujeres que no están casadas con un residente permanente o con un ciudadano de Estados Unidos. Pueden denunciar los hechos ellas mismas u otra personas, y tan solo se les pide que ayuden en la investigación criminal”, dice Lisa.
Desde Gulfcoast Legal Services son muchas las mujeres que han recibido ayuda. Con oficinas en Sarasota, Bradenton, St. Petersburg, Clearwater y Tampa, son una organización sin ánimo de lucro que ofrece servicios legales de forma gratuita. “Queremos mostrar que hay una salida a la situación ilegal en el país. Las mujeres víctimas de malos tratos no tienen que callarse”, asegura Lisa.
Son muchas las puertas abiertas para las mujeres que desean dejar atrás su pasado y comenzar a vivir de nuevo. En este mes dedicado a concienciar a los ciudadanos sobre la violencia doméstica, estas mujeres y niños son los principales protagonistas. “Existe mucha ayuda ahí afuera. No están solas y lo único que hace falta es tomar ese paso”, asegura Jessica desde SPARCC.
16 SÍNTOMAS DE VIOLENCIA DOMÉSTICA.
1. Quiere que te comprometas a una relación rápidamente.
2. Es celoso y posesivo.
3. Trata de controlar tu vida.
4. Tiene expectativas no realistas.
5. Te aísla de tu familia y amistades.
6. Culpa a los demás por sus errores y problemas.
7. Hace que los demás sean responsables por sus sentimientos.
8. Dice que sus sentimientos hieren fácilmente.
9. Trata con crueldad a los niños y a los animales.
10. Le gusta jugar con fuerza durante el acto sexual.
11. Te grita y maltrata verbalmente.
12. Tiene opiniones rígidas de los deberes masculinos y femeninos.
13. Tiene cambios bruscos de personalidad.
14. Tiene historia de abuso.
15. Amenaza con violencia.
16. Amenaza con revelar tu información personal a otros.
Extraído de http://7dias.us/news.php?nid=55109
Equipo de Investigación.
Área Violencia Doméstica y Maltrato.
Instituto Europeo Campus Stellae.
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