En la provincia de Buenos Aires, la más poblada y rica de Argentina, la pobreza, la violencia y la marginación acaban con la esperanza de los jóvenes hasta el punto de que un 35 por ciento de los menores de 20 años desempleados y sin estudios cree que estará muerto o excluido en cinco años.
Las cifras hablan por sí solas de la gravedad de la situación en la provincia, con unos 12 millones de habitantes, el 30 por ciento de la población total del país, determinantes a la hora de elegir al presidente de la República.
El área más populosa, el 'Gran Buenos Aires', como se conoce al cinturón urbano de la Capital Federal, registra los mayores niveles de concentración industrial de Argentina.
También los más altos índices de violencia y marginación, con cerca del 30 por ciento de sus habitantes bajo el umbral de pobreza -con ingresos inferiores a los 1.000 pesos (unos 350 dólares) mensuales-, y tasas de trabajo en negro que superan el 40 por ciento.
Los últimos informes del gobierno local arrojan datos más demoledores aún: el 35 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 20 años que no estudia ni trabaja cree que dentro de cinco años estará 'muerto' o 'excluido'.
Las causas están en la violencia, la pobreza, el consumo de drogas y la falta de horizontes.
'Los chicos consumen desesperadamente el presente. El mañana es una producción que solamente da la esperanza. Si usted no tiene esperanza, no tiene mañana', explicó el sociólogo Alberto Morlachetti, líder del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, que agrupa a organizaciones sociales que trabajan con niños y adolescentes en riesgo de todo el país.
Para Morlachetti, los jóvenes que están 'en la periferia solamente resisten, tratando de vivir un día más'.
'Están arrinconados en la supervivencia porque no tienen otra salida. ¿Qué otra cosa pueden hacer cuando no estudian, no trabajan, no se les ha nutrido como corresponde y no se les ha dado el amor y la contención suficientes?', se preguntó.
'Caer en la droga, ya sea consumiendo, vendiendo o ambas cosas, o en el delito son posibilidades que tienen al alcance de la mano', argumentó.
Luis González Estévez, catedrático de la Universidad Católica, coincidió en señalar que a esta franja de jóvenes 'se les ha quitado el horizonte'.
'No tienen esperanza. Por un lado no acceden a la educación, principalmente por la marginalidad en la que están inmersos, y por otro la realidad tampoco los moviliza a estudiar o trabajar para superarse', comentó.
'Es más fácil continuar en el mundo en el que están sumergidos. No les da futuro, pero les soluciona el día a día', apuntó.
Desde su experiencia, Morlachetti opina que la única alternativa para erradicar de este fenómeno es 'el trabajo digno para los padres, con buenos salarios'.
'Eso hace que la primera y segunda infancia discurran en un lugar de abrigo, de amparo. Y si no hay trabajo ni salarios dignos, tendremos desamparo, de donde nacen el miedo, el desencanto, la desesperanza', advirtió.
El ministro bonaerense de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, reconoció la existencia de 'jóvenes en peligro y una sociedad que los ve como peligrosos'.
El funcionario identificó el 'consumo de 'paco' (residuo de la pasta con la que se elabora la cocaína), el embarazo adolescente y la violencia' como los principales problemas derivados de estas situaciones de marginación.
Para atajar el problema, el gobierno local ha puesto en marcha un proyecto de integración basado en la figura de los 'tutores de calle', que reciben capacitación para trabajar con jóvenes, 'porque una de las características que notamos en ellos es su profundo descreimiento en la clase política y en las autoridades convencionales', explicó Arroyo.
'El objetivo es llenarlos de propuestas para que puedan sentirse parte y para que aprendan la cultura del trabajo', añadió.
Extraído de http://actualidad.terra.es/sociedad/articulo/tercio-jovenes-marginales-rica-region-2756039.htm
Equipo de Investigación.
Área Violencia Doméstica y Maltrato.
Instituto Europeo Campus Stellae.
Correo electrónico.
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