Según un estudio sobre la infancia en Mexico, la violencia contra los niños es algo cotidiano, que ocurre en todos los países sin importar la cultura, clase social, niveles educativos, ingresos y origen étnico. Muy a pesar de la exigencia de los Derechos Humanos, de los Tratados Internacionales y de los Derechos de la Infancia, la violencia en contra de los niños es algo socialmente consentido, se manifiesta como una expresión de amor y en algunos casos es legal y autorizada por el Estado.
Es muy común que los padres con el objetivo de educar a sus hijos les apliquen “correctivos”, incluso el aparato gubernamental utiliza la violencia como solución a los conflictos: “Las agresiones que realizan los narcos por ejemplo , seria una violencia rechazable, pero la que realiza el ejercito para combatirlos es aceptada “. Un gran contenido de programas de televisión, cine y videojuegos conlleva y justifica el uso de la violencia, como si el único medio fuera la agresión para sobrevivir.
Según la encuesta nacional mejicana sobre dinámica familiar (DIF 2005), niños y niñas de 13 millones de familias, que representan más del 50% de la población nacional crecen en un ambiente de gritos y violencia proveniente de sus padres. El contenido simbólico de los súperhéroes se caracteriza como altamente violento, de igual manera sus enemigos tienen que ser eliminados o expulsados de la faz de la tierra. La encuesta del DIF señala que tan solo en el 2000 por cada 100 hombres victimas de maltrato había 101 niñas; 4 años después el índice aumento ha 103 a nivel nacional.
Las manifestaciones de violencia mas comunes fueron las siguientes: La omisión de cuidados ocupa el primer lugar en los tipos de agresión, le sigue el maltrato físico, el emocional, el abandono y el abuso sexual.
El maltrato infantil es resultado de una sociedad donde la violencia es común, así mismo se suma la falta de credibilidad en las instituciones gubernamentales y la creencia de que los niños son propiedad privada, olvidando por completo la responsabilidad de los padres en su procreación, cuidado, desarrollo, crecimiento e inserción a la sociedad .
Las cicatrices del maltrato son múltiples y para ello bastan los siguientes ejemplos:
Mi mamá me abandonó; no sé porqué, sólo se fue y me dejó con el que era su pareja.
¿Me vas apegar con el cable? A mí me pegaban y amarraban con un cable.
Me lastimaron no se porqué, yo creí que me portaba bien.
MI madre me golpeó en el rostro con el tacón de su zapatilla, no entiendo porque lo hizo.
Mi abuela me prendió fuego, la razón nunca la supe.
Mi padre estaba de fiesta con sus amigos, me golpearon y abusaron de mí.
Yo trabajo desde muy temprano, casi no duermo, no voy a la escuela, casi cómo, pero tengo que llevar dinero a mi casa para que mis padres se emborrachen
El daño que sufren los niños al ser maltratados va mas allá de las heridas, es profundo , deja huellas que difícilmente se pueden olvidar y la mayoría de las veces se reproducen las conductas en su vida adulta.
Los niños violentados son agresivos consigo mismos y niegan la posibilidad de otra formar de relación, hacen todo lo posible para ser rechazados, por ello sus travesuras van en aumento, comenten robos entre ellos, rompen, gritan y la violencia estará manifiesta en todo momento.
El Estado poco o nada hace al respecto, las instituciones creadas para ello no se dan abasto y las familias de origen rechazan a los chiquitos. Por ello disminuir la violencia en los menores es una tarea ardua, ya que implica enseñarles a vivir, a relacionarse y aceptarse a si mismos. Por tal razón cuando se maltrata a un niño, se esta maltratando a la sociedad y como consecuencia se formara una persona que va a construir un mundo violento.
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