Maslash y Jackson, especialistas americanas en Psicología de la Salud, han definido el "burnout" como un síndrome de estrés crónico de aquellas profesionales de servicios que se caracterizan por una atención intensa y prolongada con personas que están en una situación de necesidad o de dependencia.
El cansancio o agotamiento emocional constituye la primera fase del proceso. En la segunda etapa las personas se vuelven más irritables, aparece la queja constante por la cantidad de trabajo y se pierde la capacidad de disfrutar de las tareas. Las personas que padecen el síndrome de Burnout muestran una fachada hiperactiva que incrementa su sensación de agotamiento y, en esta fase, alternan la depresión y la hostilidad hacia el medio.
El abandono de la realización personal es la tercera fase del proceso y consiste en el progresivo retiro de todas las actividades que generaron el estrés crónico y, un creciente apartamiento de actividades familiares, sociales y recreativas, creando una especie de auto reclusión.
Las diferencias fundamentales entre el estrés simple y el Síndrome de Burnout es que, mientras que el estrés puede desaparecer tras un período adecuado de descanso y reposo, el Burnout no declina con las vacaciones ni con otras formas de descanso.
El Burnout puede afectar a todas las profesiones asistenciales, pero especialmente a dos: la docencia y la asistencia a víctimas. Mientras más intensas sean las demandas de las personas a las cuales se asiste y más alto su grado de dependencia del trabajo del especialista, mayor probabilidad de que aparezca el síndrome. A esto hay que agregarle las condiciones físicas y sociales del trabajo y las condiciones personales.
El perfil de la persona más vulnerable al Burnout está caracterizado por elementos tales como elevada autoexigencia, baja tolerancia al fracaso, necesidad de excelencia y perfección, necesidad de control, y un sentimiento de omnipotencia frente a la tarea. Esto hace que estas personas organicen una distorsión cognitiva según la cual "sólo ellas y nadie más que ellas, pueden hacer las cosas tan bien". La vinculación con la sobrecarga emocional es evidente. Se han encontrado como factores asociados: insatisfacción marital, relaciones familiares empobrecidas, falta de tiempo de ocio y supresión de la actividad física, junto con insatisfacción permanente y sobrecarga en la agenda laboral. En síntesis, a estas personas, víctimas del síndrome de Burnout, les resulta casi imposible disfrutar y relajarse.
Pero también, señalan los investigadores, que algunas características positivas suelen ser un caldo de cultivo apropiado para el síndrome: por ejemplo, personas entusiastas, idealistas y con gran nivel de implicación personal en el trabajo.
Muchas personas que trabajan en el campo de la violencia doméstica desarrollan un alto grado de compromiso emocional con la tarea, lo cual es un rasgo positivo y resulta funcional cuando las otras variables mencionadas no suman factores de riesgo. Sin embargo, cuando se potencian las características contextuales y personales apuntadas, aparecen los efectos negativos para la salud. En el plano psicosomático, trastornos del sueño, cefaleas, dolores musculares y disfunciones sexuales y/o menstruales.
IDENTIFICACIÓN Y PREVENCIÓN
Las personas que trabajan en contacto permanente con víctimas de distintas formas de violencia y maltrato, deben estar atentas a la emergencia de cualquiera de estos síntomas para una intervención preventiva que impida que se llegue a consolidar un Síndrome de Burnout.
Los especialistas en esta problemática recomiendan algunos antídotos, a saber: Implicarse en actividades externas al trabajo, intensificar y revalorizar las relaciones personales y familiares, planificar y desarrollar actividades de ocio y sociales, tener tiempo y espacio para el juego y la recreación, no saltear períodos de vacaciones, desarrollar actividad física, realizar una psicoterapia focalizada en el problema para prevenir la cronificación del síndrome.
Equipo de Investigación.
Área Violencia Doméstica y Maltrato.
Instituto Europeo Campus Stelllae.
Correo electrónico.
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