
Expertos alertan de un cambio en el perfil del delincuente juvenil, que pertenece a una familia acomodada. Casi 1.700 adolescentes han sido condenados este año.
Un menor ingresa en un centro de reforma por darle una paliza a un compañero y filmarlo con el móvil. Una educadora le pregunta:
-¿Por qué lo grabaste?
-Porque me gusta ver como grita.
Esta escueta respuesta resume lo que para los expertos es un síntoma del nuevo perfil del delincuente juvenil. El menor infractor es cada vez más violento y actúa por placer o por capricho.
El cambio de tornas hay que buscarlo en la última década. La directora del centro de reforma San Francisco de Asís de Torremolinos, Isabel Ruiz, afirmó que apenas hace diez años el adolescente que delinquía solía proceder de ambientes marginales, generalmente cometía robos y lo hacía por necesidad.
Ahora todo es distinto. «Lo que más nos preocupa es que el perfil está cambiando. Son chavales -el 85% son varones y el 15%, mujeres- con una familia normal o acomodada, que actúan por placer. Y esto último es lo más preocupante de todo», apunta la responsable del centro. «Se percibe -añadió Ruiz- muchísima más violencia en los delitos».
La coordinadora de la Fiscalía de Menores, Isabel Fernández, indicó que el móvil de los delitos suele ser «caprichoso». «A veces no son conscientes de la gravedad de los hechos que cometen porque los viven como una broma, aunque para las víctimas sea una auténtica agresión», expuso la fiscal durante las jornadas 'Informar en justicia'.
Delitos violentos
Las estadísticas reflejan con claridad esta tendencia. En una de cada tres infracciones cometidas por adolescentes está presente la violencia. En lo que va de año, los jueces de Menores han visto 207 casos de lesiones, 169 de malos tratos en el ámbito familiar y 127 robos que llevan aparejada agresión a la víctima.
Según los datos facilitados por la Delegación de Justicia de la Junta de Andalucía, estos tres tipos de delitos violentos representan casi un tercio de las 1.682 condenas que se han impuesto en lo que va de año (hasta septiembre) en la provincia de Málaga.
Pero hay uno que sobresale por encima del resto y que en los últimos años ha experimentado un crecimiento alarmante. Los malos tratos de hijos a padres. En 2001, la Fiscalía registró una sola denuncia por este motivo, frente a las 183 con que se cerró la estadística de 2006. Este año va por los mismos derroteros, con 169 en los primeros ocho meses.
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